jueves, marzo 01, 2007

Free as a dream (No hay TELE)

Lo que más me gusta es despertar en las mañanas, no sé bien por qué. Quizás es porque duermo justo debajo de una ventana. Casi siempre hay música prendida en el computador que pasó toda la noche encendido, sólo hay que ponerla de nuevo. Como una fogata. Javiera Mena, Cuando Hablamos.

Se me recuerdan esos tiempos en que yo quería comunicar algo muy íntimo. En la ducha el fluir del agua me recuerda el verano, veranos. La ducha está mala y el agua se sale fuera de la misma, hay que usar climáticamente la cortina de baño.

Cuando vuelvo a la pieza está sonando todavía algún tema de Björk. Trato de relajar todos mis músculos mientras busco las cosas, y de no someterme a ningún pensamiento, como cuando llegué y no había TELE. Tuve que sentarme en el sillón y mirar por la ventana, las ramas de un árbol tocando el sol.

Creo que ya se terminó mi adolescencia. Creo que debajo de todas las ideas, y de todas las corazonadas místicas, estoy yo. No soy nada espectacular, sólo sé que me gusta la libertad.

Creo que el soñar sirve para eso. Además, las canciones te teletransportan a cualquier época, pero la que vale es el presente. Las cortinas de totora mirando el oeste brillan aunque yo no las esté mirando, y ese es un hecho para sonreír.

Yo pensé que iba a ser difícil luchar toda una vida, pero lo difícil es encontrar un estado de ánimo. Cuando Hablamos.

martes, febrero 27, 2007

Lumbreras

Somos lo que somos característicamente sin mentir, de eso se trata todo. Si preguntaran de qué se trata esta película llamada vida, diríamos que se trata de ser lo que somos, y esto es lo que somos.

Es fácil mantenerse honesto: solamente hay que acordarse de todas las veces en que hemos dado jugo con nuestra visión del planet. La vez en que mi viejo contó esa anécdota de mí en la familí y todos se burlaron de mi mente, claro que yo era pendejo. Otras que más me dolieron: etcétera. Yo he dado jugo de mil maneras inimaginables, quisiera recorrerlas todas.

Una vez en el colegio la profe de biología me retó porque yo tenía el pelo largo, me dijo esquimal. En inspectoría lloré delante de mi profe jefe y de la inspectora. Me tuve que ir a cortar el pelo al caracol y volver a la segunda hora, con el pelo corto y los ojos medios rojos.

Una vez con Pifi nos compramos un CD de juegos. Era nuestro, era intransferible. Yo se lo presté a Cholmito. A la hora después me llama Pifi preguntándome por el CD de juegos nuestro, yo estoy en la casa de mi tía y le miento que el CD está en mi casa, que vaya a buscarlo. El Pifi fue. Me llamó desde mi casa, y yo seguí mintiendo. Al final Pifi me dijo que lo único que quería era quedarse jugando esa noche con el CD, éramos ultra pendejos.

Otra vez había que bailar cueca y a mí se me quedó el sombrero en la casa. Agarré cualquiera, agarré el de Diego. Y salí a escena a bailar con la Karim. Diego esperó que terminara la canción, que terminara todo el show, y después fue hacia mí desde el público. Me quitó el sombrero sin tocarme.

Al final, debemos recordar estas cosas para saber que no debemos avergonzarnos. De ser como somos.

No debemos bajar la cabeza ante nada, porque somos lumbreras.

lunes, febrero 26, 2007

Jamoncialis 2

Bueno ahora que finalmente se fue la Cherry, puse el tema la conquistada de los jaivas y me fui a dar una vuelta en bicicleta por el park. Yo sabía que no era yo y eso me preocupaba; le pedí a Carlitos (hermano de la Cherry), que me devolviera la bicicleta y traté de andar. Sin embargo, a la primera que pedalié me di una vuelta en el aire en la bici y terminé en el aire.

Lo que me fustra es que ya no la voy a ver, y ella era justo el adversario que valía la pena. En todo caso, me daba lata usarla para la estrategia bruja, porque ella era tan linda. Era; ahora todo se dice en pasado, ella ya no existe más.

Bueno y la vida es esta vueltita que estamos tomando. Aún quedan muchos desafíos terribles.

Mi desventaja era repetir demasiado la frase “un brujo” en mi cabeza. Ahora me doy cuenta que soy como todos, con la diferencia que siempre estoy empezando. Ojalá pueda seguir para siempre así.

Ya no me importan las hebras del soñar, al menos no en este minuto. Ya entendí la verdadera manera de proceder.

El único problema es que aún no logro nada.

miércoles, febrero 21, 2007

AZGUR

Bueno los brujos que existimos hoy en día vivimos en una casa o en realidad es un edificio de varios pisos en el que sólo viven brujos. Hay escaleras bacanes que te permiten pensar en algo simétrico y que comunican los cuartos de distribución de cada piso en los que siempre hay acción. Las puertas de algunos de los departamentos están siempre abiertas y hay gente saliendo y entrando, y todos metidos en asuntos dramáticos y veraniegos. Todo filete, en otra capa de la cebolla.

En fin, yo normalmente no sé muy bien qué estoy haciendo y casi siempre voy de piso en piso buscando mi departamento o un baño en donde poder meterme y darme una buena ducha, casi siempre sin saber que soy un brujo.

Ayer nos hicieron una especie de emboscada y nos metieron en la habitación de los móviles. Ahí empieza una exposición de la geometría del universo y por momentos pienso que era yo quien la daba, el asunto era que el expositor decía todo tal cual lo había escuchado de la charla en la que él había sido el oyente, y nosotros nos dábamos cuenta. Pero el caso de casos era, más bien, que el universo puede transformarse tan sólo con el acto de tirar un cordel.

Esto se explicaba mediante los móviles, y tras la demostración, una bruja que estaba en la asamblea, pero en realidad éramos cinco o seis, dice que las palabras matrimonio y maridaje se parecen demasiado y que la multi-geometría del universo es un asunto mental, y yo digo que no y digo:

“Esto es un cielo… y aquí hay un pájaro.”

Mostrando respectivamente una cortina rectangular de móviles que nos rodeaba y un origami en una de las aristas del cielo, que representaba un fino pajarraco. Luego, o más bien, antes, habíamos tirado el cordel que salía de un agujero en el techo y los móviles se habían reorganizado hasta formar el cielo con el fino pajarraco… ¡siendo que antes había una bandada de halcones o chacalotes volantes representada con esos mismos increíbles móviles!

HEBRAS DEL SOÑAR, DETACHMENT, YA NO HAY DUDAS.

Para nosotros normalmente es difícil lidiar con algo externo durante una lucha que dura toda una vida, pero eso sólo es algo que le gusta decir a la mente. Ya esa es razón suficiente para vivir enfocados en nosotros mismos y con la energía mayormente puesta en la cabeza. Lo increíble es que podemos enfrentarnos a cualquier fuerza externa gracias a una conducta radical denominada… no denominada nada en realidad. Ligada al intento.

Las hebras del soñar nacen y se acurrucan en la zona media del cuerpo y desde allí florecen cuando hacemos algo imposible. Cada vez más lejos, y nos obligan a transportar nuestra concentración a los alrededores del ombligo y a tratar de hacer cosas imposibles. A ponernos a elaborar planes para lograr cosas sin pensar en el éxito o el fracaso sino más bien pensando en la sensación que se produce en nosotros, sensación que es mezcla de miedo y alegría.

Cuando nos ponemos del lado del intento nos damos cuenta que es ridículo aducir razones para hacer o no hacer tal cosa. Se apodera de nosotros un extraño detachment, el desapego.

Siempre hay algo que nosotros queremos hacer con un deseo radical de hacerlo, de lograrlo pero es imposible. Decidirse a perseguir ese ideal escurridizo es unirse al intento (cada uno de nosotros tiene un vínculo y tiene hebras de soñar), y una vez que estamos en él, curiosamente nos olvidamos del beneficio personal y de todo lo que significaba ese objetivo para nosotros.

Hay un punto en que los brujos comienzan a creer que sus ensueños ya no tienen la misma fuerza, y lo que sucede es que están actuando sin observarse a ellos mismos. Al principio, todo se trataba de observar maravillados las formas de los sueños, hoy se trata de actuar sin sentido, movidos por las hebras del sueño que se están desenvolviendo en las alas del intento, es un abandono sutil. Ya el guerrero no sabe que es su doble quien opera. Ya no existe la duda de “quién soy yo, yo o mi doble”.

lunes, febrero 19, 2007

Rayueliana

Todo tiende a hacerse irreal a mi alrededor. Esta semana es la última de la Cherry, después se va para siempre. De Santiago.

No sé si juego con fantasmas, sólo sé que, en cierto sentido, me queda una semana (en otro sentido me quedan más que semanas, pero eso da igual.)

Dicen que todo está en el timing, y yo espero que así sea por esta vez. Lo otro, es que está de por medio el Mati. Mi hermano.

Desde un punto de vista, eso me gusta, porque la labor se vuelve aún más imposible. O sea, si es imposible que una nulidad como yo, desconocedora de todo, se acerque a la Cherry, cómo será entonces que eso pase cuando los dos tortolitos malditos se juntan a escondidas el día de los enamorados, y se quedan en Santiago el fin de semana cuando estaban invitados a Pirque; cómo es eso, si ya lo otro era infinitamente imposible.

Da lo mismo. Estoy escuchando Cypress Hill. Ya me dije que mis pensamientos no me iban a derrotar. Cuando volví de la vuelta de poder, fui al súper y me encontré con la Mary y Cristóbal, como siempre. Les pregunté ¿y la Cherry? No sé, me dijeron, no la hemos visto en todo el fin de semana. Y ellos viven juntos.

A lo que voy, así como dije que mis pensamientos eran irrelevantes cuando me decían que no, asimismo tengo que considerarlos irrelevantes cuando me digan que sí. El viernes, cuando salimos, éramos varios y la sorprendí mirándome.

El laberinto del intento es más poderoso. Las palabras, pensamientos y actos son irrelevantes. Los míos, los del Maty y los de la Cherry. Todo está por cumplirse, y yo espero estar del lado de la fuerza que lo gobierna todo secretamente.

Fin de las transmisiones.

sábado, febrero 17, 2007

La tradición del intento

Es increíble cómo los guerreros aprenden a entenderse con un elemento externo, llamado el pinche tirano. Sus vidas diarias no se agotan en ellos mismos, sino que incluyen perentoriamente a una persona ajena a ellos, valga la redundancia. La ausencia de control sobre este elemento externo se compensa con una actitud radical que nace en el fondo de las tripas: el intento.

Es curioso que los guerreros la hayan llamado así. Esa fuerza no tiene nombre, puesto que está, como yo mismo dije, afuera de todos los sueños. El asunto es que la manipulación o el uso de la palabra intento en el vocabulario, por increíble que parezca, tiene que ver con esta fuerza.

La manera como yo lo veo es que, como los guerreros no tienen control sobre el elemento externo, solamente pueden intentar una acción que los lleve a sobreponerse a la tiranía del pinche tirano. Por ejemplo, yo sin posibilidad de obligar a que la B. me ame, solamente puedo amarla. Esa actitud, nacida del fondo de mis tripas, solamente tiene que ver conmigo, y sin embargo apunta a un ser que está afuera. Yo no puedo ser culpado de negligencia, puesto que yo estoy tratando de llegar a la B. a través de amarla. El efecto máximo tiene lugar cuando me doy cuenta que no importa el resultado de mi intento de amar, sino que importa el intento en cuanto tal. Con esa sola acción estoy cumpliendo con toda mi parte y puede decirse que estoy llenando los requisitos del intento.

Tomemos por ejemplo un caso que sucedió el otro día. Para San Valentín, yo invité a la B. a que saliera con nosotros, y a último término ella llamó para decir que iba a ir “a otra parte”. Luego inmediatamente nosotros sopesamos que se iba a juntar con R. Al volver a la casa, nos pusimos a ver unos capítulos de Heroes, que el S. recién había bajado, y yo me quedé dormido en el sillón y luego me fui a acostar a mi pieza. Al cerrar la ventana, vi a la B. y a R. sentados en una banca enfrente de mi depa, compartiendo una agüita mineral.

Al ver esa escena, mis pensamientos me dijeron automáticamente que yo estaba derrotado. Entonces entró en juego la frase siniestra:

El intento es lo que hace que un hombre tenga éxito, cuando sus pensamientos le dicen que está derrotado.

Yo no podía dejar de amar a la B. solamente porque mis pensamientos me decían que no tenía oportunidad. Yo tenía que, como guerrero, esperar un milagro, confiar en la fuerza que existe afuera, y suprimir todo pensamiento para vanagloriarme de la idea que con solo mi intento, yo ya tenía todo lo necesario para llenar mi existencia.

A ratos suena patético, pero es mejor no decir nada.

jueves, febrero 15, 2007

INTENTO

THAT’S BRUJERÍA, I SAY

Juan Matus en uno de los libros
Aparece definiendo el intento así

Intento es lo que hace a un guerrero triunfar
Cuando sus pensamientos le dicen que está derrotado

Yo una vez en este blog dije
Qué posibilidad hay de entrenarnos
A manejar nuestra vida o nuestros sueños
Simplemente podemos intentarlo

That is brujería
Brujería I say

lunes, febrero 12, 2007

Misterios prácticos

Me acuerdo que iba en una calle misteriosa de regreso a mi casa, y que de repente pasó un ramillete de 3 minas exquisitas, la principal de ellas con el pelo castaño tomado en un moño de vieja que la hacía acompañar por las otras 2 que era necesario alcanzar. Había allí más gente que en el paseo ahumada y me puse a correr nada más que para llegar a la esquina, doblar y ver la calle desierta.

Estoy de cumpleaños. O faltan 2 horas para mi cumpleaños y estoy en la casa de mis tíos, recostado de panza en una cama y revisando los misterios prácticos. El cuerpo no existe y toda la sensación es un sueño en que no hay ni pies ni cabeza, la energía reside en el sueño de cada uno de nosotros, y este mundo es sólo un aparato de visualización, como una nube en que se reflejan los rayos cósmicos y uno debe ignorar, pasar por alto toda la realidad y sólo debe contar lo que soñamos. Me levanto por fin de la cama y voy donde están las 11 almas que me acompañan en esta fecha “tan” especial.

Al correr sin esperanza, una niña me sale al encuentro y me empuja para que alcance a las 3 que me robaron los sentidos en general, no están, pero al girarme de pronto las veo pasar y, tal vez sin dudar, interrogo con los ojos a la más bella, la del moño de vieja, y resulta que yo estoy deseando una sonrisa en la tierra de la B., y la del sueño misterioso es como la B., y sus ojos van pasando lentamente a la forma más despiadada, como dos ranuras que dicen que la muerte aquí y que la muerte allá, y yo me espanto y después voy con la otra morena, que se parece a la que en la tierra es la P., y sus ojos son sinceros porque yo no quiero nada de ella, y para entonces ya sé que estoy en el sueño que Juan Matus llama mundo de los seres inorgánicos.

Ahora vas a correr, me dice una voz, la voz que Juan Matus llama el emisario de ensueño posiblemente, y yo busco mi cuerpo en la parte baja de mis ojos y sólo veo una mancha azul, y quiero despertar, y ahí entonces una voz me dice:

“Y ahora te despiertas tranquilo en tu camita”.

Con el matiz más sarcástico que puede existir.

Llega el minuto de los abrazos, estoy feliz o esforzándome por estar feliz para que me vean los ojos del intento que está afuera de todos los sueños. Me falta conseguir el intento de los nuevos brujos, el intento que consiste en ver energía, en ser seres luminosos y en moverse nada más que con los ojos. Y debo empezar a practicarlo ya, porque como ya veremos estoy atrapado en un mundo del cual quizás jamás pueda escapar, o en verdad sí seré libre, y nada más es una sensación de desesperación la que no me deja en paz. Y me toca abrazar a la B.

En la cama que no era mi cama, desperté y mis brazos eran como tiritas en un ventilador, y yo dije que no era posible estar así y me puse las pilitas, armé lo que se dice es mi cuerpo de energía, porque yo quería estar de vuelta en la casa donde habíamos celebrado mis 26 añitos tan fácilmente, y no. En la cama de al lado estaba el brujo que me dijo que corriera, y busqué en vano mi cuerpo tendido en mi cama, y busqué en la pieza de al lado y las camas estaban hechas, todos se fueron y en el living encontré mi bicicleta sin una rueda, y más allá encontré la rueda, y entonces supe que mi bicicleta en la tierra es un sueño o un espejo de la otra bicicleta que estoy viendo aquí, y salí a la calle o al campo porque estábamos en Pirque, o en “un” Pirque, y corrí y no podía correr, buscando mi cuerpo y no estaba por ningún lugar, y pensé que nunca iba a volver, y pensé que había caído en la trampa más sutil.

En toda la noche no pude estar cerca de la B., y sé que pueden pasar años, porque el tiempo en la tierra es así.

Miré a lo lejos, a la ciudad, y las nubes eran como de piedra. Confirmé todas mis sospechas de hallarme atrapado en un sueño del cual verdaderamente no me sentía capaz de despertar.

De repente me doy cuenta de lo que se me nota que me gusta la B., en las tonteras que le digo.

Y voy descubriendo que estoy asustadísimo, y que lo que me asusta no es la muerte misma sino el hecho de estar atrapado en un mundo que ni siquiera es el mío, porque si fuera el mundo mío, al menos tendría a mi cuerpo, y aquí no tengo nada más que la posibilidad de viajar como pura energía, y de ver más. Y al despertar de verdad, emito casi un rugido, y me giro en la cama para ver a los O. que estaban durmiendo allí y que ahora sí estaban y eran ellos. Y sentí que acá por lo menos estaba yo, y que el sueño, en pos del que tanto voy a la caza noche tras noche, es en realidad terrible.

Me empiezo a preguntar si verdaderamente es el mundo de los sueños tan fantástico como parece ser, y me respondo que él también es un mundo cárcel, y que mi destino en verdad es como una sonrisa, porque es la libertad.

No me importa esperar años o décadas si al final me espera la libertad.

viernes, febrero 09, 2007

"Se acercan y lo hacen"

Manu

Juan Matus llama punto de encaje a la estructura que nos permite soñar, y llama mundos a los sueños.

Llama ensueños a los sueños en que uno se ve su propio cuerpo, y Nicanor Parra dice que a la rosa que ya se deshojó no se le puede sacar otro pétalo, y yo demostré lo contrario el viernes que viene.

A lo mejor yo no soy importante para nadie en este mundo, y tal vez sea un hecho que nadie es infinitamente importante para mí.

Pero son sólo sueños.

miércoles, febrero 07, 2007

Quiero

Hoy ando más transportable que la chupilca
Del destino
Cualquier cosa que veo huelo
Me transporto inmediatamente a 1997
O a enero 2002 el mejor año de mi vida
La recapitulación inconciente
Ya tiene terreno ganado en mí
Así

PD: Que imagínense
Cómo me debo sentir

martes, febrero 06, 2007

Guerra de la percepción

Escapar de la muerte, llevando algún secreto.

Resulta que estábamos en Osorno congelado, buscando pasajes para volver a Santiago a trabajar. Yo por lo menos, a trabajar. Situación que siempre se repite, variando los climas: otras veces fue en la playa con 30 grados de calor.

Habíamos rescatado una esfera de un agujero en el lago congelado donde se dejaba ver el agua. El trabajo en equipo lo hizo todo, puesto que yo me lancé de guata y Marco me controlaba por los pies, y luego Marco se lanzó para que lo controlara ese otro amigo imaginario, y finalmente pudimos llegar a la esfera sólo para comprobar que unos niños ya la habían rescatado. Vimos en la repetición la escena de los niños lanzándose sin ningún tapujo al lago congelado y rompiendo el quebradizo hielo, finalmente pudieron sobrevivir y hacerse con el misterioso objeto.

Estos días me matan (me fascinan). Estos años de espera me vuelven loco (me alucinan). He pensado que los viajes submarinos no tienen ningún significado en sí mismos, y que el significado les viene de haber arriesgado la vida en ellos. Y es verdad, ya no me asombra despertar en un sueño y volar por la pieza como una mariposilla viendo colecciones de objetos increíbles guardados en mi mente más pequeña, en mi mente de niño. Ver mis colecciones de avioncitos que ni siquiera fueron míos pero que vi en alguna casa y guardé con lujo de detalles en mi corazón.

Preguntamos y nos dijeron que fuéramos a ciertos lugares, unas casas como tugurios que casi se caían, atendidos por personas siniestras detrás de mesones infinitos, todo envejecido por la atmósfera mortal, y ahí no había pasajes, tuvimos que recorrer otra calle con nombre de prócer, perdidísimos en un Osorno maldito, quizás de otra época, y finalmente 2 señoritas amabilísimas me vendieron un pasaje para esa misma noche. Pensé que debería haber hecho como las niñas, que sin duda habían comprado su pasaje no más llegar a Osorno pensando en el regreso.

Ayer en el bus desperté sabiendo algo, un conocimiento se despertó de pronto. Pensé que en uno de aquellos vuelos, vería demasiado y dejaría los huesos. Antes supe que la muerte entraba por la percepción, y que las cosas se iban transformando ante nuestros ojos hasta que ya no había vuelta atrás, o quizás ninguna razón para regresar a este mundo. Los brujos en sus relatos describen visiones de profunda melancolía y dicen que eso es la inmensidad, de la que uno jamás vuelve. A menos que se produzca el hecho más inaudito: la sobrevivencia.

Sobrevivimos o perecemos.

Una vez que teníamos lo que queríamos, el pasaje para volver a Santiago, nuestras intenciones se volvieron más místicas. Una bruja en un sucucho nos mostró sus habilidades con un condimento especial, parecido al merquén, pero poderosísimo. Nubló el ambiente y lo llenó de poder. A la hora de salirnos de allí, una de nuestras amigas decidió que quería llevar un poco de ese plancton. La hechicera era astuta, y engañarla imposible, pero de todos modos con mi amigo nos aventuramos a la terrible empresa. En la sala contigua estaba la hechicera practicando sus técnicas, y nosotros revisábamos el contenido de 3 proverbiales frascos. En el tercero estaba lo que buscábamos, la misteriosa esencia roja. Vacié un puñado en mi palma y lo apreté, listo para escapar.

En la vida de un guerrero, hay años completos en los que no ocurre nada extraordinario. El espíritu no le presenta visiones que él no pueda soportar. En esos años, el guerrero disfruta inmensamente su particular destino. Esperando lo único que puede esperar: la muerte. Porque el guerrero no juega con imposibles. Y lo que le consume el alma es pensar en cómo va a reaccionar él frente a la muerte. ¿Sobrevivirá? Todo se trata de ese momento único, en que el guerrero medirá sus fuerzas. A ver si es capaz de no enloquecer, de mantenerse cuerdo aun viendo gusanos místicos.

Empezamos a huir por senderos ocultos, por pequeños hundimientos en la paja que marcaban un camino, con la hechicera pisándonos evidentemente los talones.

En una parte de esa eterna huida, 2 indios me salieron al encuentro para maniatarme. Golpeé el suelo gritando la palabra guerrero para que se asustaran. En otra parte, una bestia increíble, ni pantera ni tigre ni lobo ni buey, sino más que todos ellos y eterna, me acechó. No había forma de guardarla, sabía abrir los pestillos del auto y era implacable e inmisericordiosa. Al final, desperté, y en este mundo tengo distracciones que me salvan concienzudamente. ¿Tendré razón aquí para volver?

Al cabo de unos minutos de persecución, pudimos volver adonde estaba la hechicera, temiéndole menos. Nos contestaron que la operación del rojo narcótico, al cabo de unos minutos o años, terminaba dando una extraña confianza a quienes lo portaban. El temor como que se disipa.

Más de la fragancia era necesaria para salvar a nuestro queridísimo amigo rinoceronte, que se asfixiaba y se quemaba con ácido en la habitación vecina.

lunes, febrero 05, 2007

CAMBIAR

Este poema se llama igual que la canción de la Javiera Mena...

VAMOS
Que se porte bien la otra
La loca de patio

Quiero que te vengas a vestir arriba
BBcita

La luna de mal
te hace mal
La luna de miel
te hace bien

No más que eso




Y no más que eso, un abrazo a todos los que pasan por aquí.

jueves, febrero 01, 2007

Chocolate amargo

Mi error fue hablar demasiado de lo imposible, porque, a mi modo de ver, de lo posible se sabía demasiado, y al modo de ver de Silvio igual. Lo que un poeta sabe no cuenta para nada; o tal vez sí, pero no en el sentido de lo que puede escribir en un ensayo, sino en el sentido de que su conocimiento, secreto incluso para él mismo, le ayuda a actuar. Algo así es la cosa mis chiquillos.
Empezar una nueva línea.
En este mundo no se da nada por sentado. ¿Existe lo desconocido? Tal vez no existe lo desconocido, pero tenemos que actuar como si esa duda, tremenda, no nos preocupara.
Creo que solamente así se disfruta, y así era como yo no sabía nada de esto antes de empezar a ser poeta, y ahora creo que puedo empezar desde aquí. Voy a actuar como si mis sentimientos fueran lo más importante del mundo, cuando sé que no valen nada, porque sólo así se disfruta.
“Si me ven por la calle, nadie diría que soy poeta. Pero lo increíble es que lo soy.”

TIEMPOS FELICES
La responsabilidad más grande de los tiempos felices
Es lograr que no se acaben nunca
Dudo que eso sea posible

martes, enero 30, 2007

Fantalisandia

Ayer soñando llegué a la conclusión de que somos como playmobils.

Tengo una colección gigante de playmobils guardada en una estación de metro que no pienso saber cuál es. Adentro de una lamparita hecha a base de tubos fluorescentes; son todos el mismo play, azul con blanco, proyectado “infinitas” veces en una suerte de paleomundo giratorio, como una esfera. Y ese único play solitario no existe.

Como sea, después me salí de la lámpara, volando, y vi la gente en la estación, moviéndose en todas direcciones. Me concentré en una baranda para saber si era real y como la vi media sucia y gastada, decidí que quería aterrizar y probar andar en 2 patas. Me agarré de la baranda y bajé, y cuando me vi poniendo las zapatillas en un peldaño de la escalera, después de toda una siniestra demostración de vuelo pájaro, lo único que se me ocurrió decirle al burgués viejo que venía caminando de frente hacia mí, fue: “vengo llegando”.

Era una excusa; pero no le importó. Me costaba caminar después de haber volado tanto y sentía que el cuerpo se me iba a escapar. Bajé los 5 ó 6 peldaños que me faltaban con un solo paso y me puse a caminar. Caminaba con los brazos como carpas infladas por el viento o como globo, a duras penas tratando de mantener el cuerpo ligado al suelo, y claramente me veía ridículo al lado de mis similares que caminaban normalmente, pero caminé de buena gana. Y me fijé en una niña que iba de la mano y que también caminaba chistoso, me dieron ganas de hacerme amigo y desperté.

sábado, enero 27, 2007

Viaje al centro del supermercado

Robo mechero de un durazno-plátano
Escape profundo
Evitando las miradas de los guardias

Proceso judicial penal
Por robo de nectarín

Así se llamaba el profeta

Así trabajo yo
Y ustedes ya lo saben
Pero los guardias evitaban mis miradas

Malabares por 3 horas
Con naranjas y mandarinas
Todo quedó atrás

Cambio de ringtone

Estaba soñando con pajarillos cantando
Bajo la lluvia

Supe que me estaban llamando

¿Despertar
O seguir durmiendo?

Y ahora
Que sueño con un piano
Y con autos que pasan volando
No sé si la Paolita

Me está llamando

viernes, enero 26, 2007

Edro

Hay que ordenar la pieza
Las poleras pueden ir
Una encima de la otra

Porque todas son la misma polera

Hay que ir a buscar una toalla
Al balcón
Y va crujiendo la guata de este servidor

Hay que parchar las zapatillas
Hay que levantar una rodilla
Porque así se viaja

Y finalmente hay que optar
Por la libertad
Total

Yo cometí un error en irme pa’l techo


Pony

Así
El fin de semana no me pienso bajar
De la bici
Cleta

Hay que equilibrar
El arte de la vida
Y el arte de la muerte

Y eso tiene sus ventajas

Almuerzo en silencio
Dudas acerca de emborracharse o nó
Con melón wine

Dudas que sí

Todo lo voy haciendo y diciendo porque sí

martes, enero 23, 2007

Mundo 8

El otro tiene zapatillas igual que yo. Sólo que él las parchó. Se levanta por las noches y anda, o viaja sin moverse. Con la rodilla levantada.
A contar de ahora, el otro va a empezar a tomar todas las decisiones. Signifique lo que eso signifique. Y no importa si él decide apostar por la indiferencia total. En el centro de la indiferencia, hay amor. Y en el centro del amor, hay indiferencia.
En el centro de la alegría, hay tristeza. Y en el centro de la tristeza, hay alegría.
Además, poco importas.
Uno de los peces abstractos más enigmáticos es lo que los brujos conocen como el otro.
Si pudiéramos no ser nosotros por un instante, ¿qué seríamos?
¿En qué casa andaríamos?
Mundo eight.

lunes, enero 22, 2007

Mundo 1

¿Qué le pasa a este niño? Se está enamorando. No le corresponden. Además, algo le dice que sus sentimientos no son tan importantes.

Pensamientos & sentimientos no por favor
Solamente pan con queso
Si hay

Como ya se iban del departamento (el mono a Nueva York, edo a Laja y yo a Global Systems (pega+casa+bici)) esa semana iban a hacer el súper concierto en el balcón. Pusieron en youtube “the beatles roof” y sacaron ideas. Como en el parque estaban dando una obra de teatro, la idea era meterse justo en medio de la función, o en mitad de la noche.
Disfrutaban sus últimos días en ese glorioso edificio y se preparaban para lo espectacular.

viernes, enero 19, 2007

La magia de existir

Hay una forma de salir de todo esto, solamente hay que tirar el Mouse hacia la izquierda y tratar de que rompa la pared del blog, a lo mejor hacia allá hay más estrellas, está en nuestras manos.
Lo que pase de allí en adelante no es asunto de este post, sin otro particular se despide deseando la mejor de las navidades a todos quienes lo visiten el manu.
Pánico.

miércoles, enero 17, 2007

Es definitivo: no tengo vacaciones. Bueno, se veía venir, ya que no hice nada para merecerlas. Al contrario, quería trabajar, pero nunca pensé que sería esclavo de por vida. Ya saqué la cuenta: me corresponden los meses (cuasi-meses en realidad) de abril y junio del año 2017. Nadie se pelea esos puestos.
Como ya no dispongo de ninguna ilusión emocional, he decidido escribir lo siguiente:


Pensamientos y sentimientos no por favor
Solamente pan con queso
Si hay


Y también le hice una versión en inglés, que me salió más rimosa:


No not thoughts & feelings please
Only bread and cheese

If you have some

He decidido despertar en otro sueño, ya no me preocupo más por mí.

martes, enero 16, 2007

Dama los ángeles negros
De Coquimbo soy
Compadres bien paleteaos


Pensamientos y sentimientos no por favor
Solamente pan con queso
Si hay

No not feelings & thoughts please
Only bread and cheese
If you have some


Lady the dark angels
From Coquimbo I am
Well sustained fellows


Este es un poema espejo
Y aquí comienza
El no reflejo

viernes, enero 12, 2007

La magia de no existir

Me dispersé
No tengo por qué
Cantar despacio en el metro
Capa björk (L)
Si vivo en departamento
Y en el piso 3
Y entre parque bustamante y la calle siguiente
El edificio
Es como un edificio
Le dije a la tía
Y lo más divertido
Es que yo juro
Que el tercer piso existe
Y que yo estoy escribiendo sobre él
Y al ir escribiendo
De repente me acordé
Que a mí se me perdió
La libreta chica
El año 2003
Y que desperté
Adentro de un sueño
Otra vez

Veo gusanos soñados

miércoles, enero 10, 2007

Gusanos de otro reino yow

Al fin me quedé solo y voy a poder hacer lo que durante toda la semana me moría por hacer: escribir en una libreta chica.

jueves, enero 04, 2007

Balance 2006

Toda esa semana actué pensando en que mis actos tenían que estar a la altura de un acto maravilloso: mirarme las manos en mis sueños. Sabía que para romper la inercia que me llevaba en sueños, yo tenía que por lo menos practicar una seria discrepancia con el mundo de todos los días. Redacté textos absurdos y me di al objetivo absurdo de crear y publicar una novela que resultara interesante, sin preocuparme de los medios ni del cómo. Yo “era” escritor.

Al culminar esta etapa me sentí abrumado por la infinita diferencia que noté que existía entre lo conocido y lo desconocido. Me maravillé al constatar que el obsesivo manejo de lo conocido había vuelto loco al hombre común. Y sentí que yo ya era capaz de dar vuelta la cara hacia las perspectivas infinitas de lo que todavía no existía. Me asombró la descripción de lo desconocido como la superficie infinita que se extiende imaginariamente más allá de los límites de la mesa. En el escritorio al que me sentaba me imaginaba la capa transparente prolongándose continuamente más allá de la tabla sobre la cual estaban depositadas mis cosas, mis lápices, mis escritos.

Simultáneamente a eso vi que todas las personas, incluido yo mismo, estaban actuando en un espacio muy reducido de sus posibilidades: lo conocido. Fue un gran alivio el darme cuenta que podía arriesgar esa parte conocida de mí en cada acto, sin comprometer mi existencia total, puesto que tenía un contrato secreto con una entidad que ni siquiera existía: lo desconocido. En la mesa y en las conversaciones y en las caminatas repartí mi atención desproporcionadamente: un 10% para lo conocido, y un 90% para lo desconocido, sea lo que fuere. Mi intención era mantener mi integridad en este mundo típico y al mismo tiempo tender hacia la inmensidad.

Descubrí que luego de un período de cambios turbulentos viene una etapa en que uno asume la responsabilidad. Si bien la energía de lo desconocido me había seducido y me había hecho cometer actos de “locura”, yo necesitaba una nueva estrella, y la encontré en el acto de aceptar una decisión que yo había tomado en lo más íntimo. Entender esta decisión, a través del acto de sacarla continuamente a la luz, me hizo reemprender más seriamente mis propósitos abstractos. La decisión había sido mirarme las manos en mis sueños.

Hoy sé que una moneda tiene dos caras. Sé que sólo es posible mirar una cara a la vez. También sé que no es poco lo que está en juego, y que yo soy el responsable de este sueño y de su inevitable final.

martes, enero 02, 2007

sumoningstars

Tiene una estrella en el infinito.
Con los omóplatos como aletas, me dispuse a salir del auto que viajaba a gran velocidad por la carretera Temuco-Santiago. Venía volviendo de un año nuevo que se me había quedado atrás. De repente siento que algo empieza a sonar, me palmeo los muslos y el pecho en busca de mi celular, porque vagamente me acordaba de haberle cambiado el ringtone mientras desayunaba por la nariz en un potrerito.
Claro, había hablado con mi viejo. Nos mandamos un abrazo a la distancia.
Mientras tanto mi celular sonaba debajo del sillón en el invencible Temuco y mi madre se preguntaba qué podía ser aquel ruidito, mientras se comía una cereza en la cama quedándose con el pequeño tallo. Luego se ponía una mano en la frente y pensaba en su hijo que le había sido arrebatado por los brujos.
En Temuco me hice un pequeño espacio entre unos árboles altos y una lluvia de hojas de color rojo. Leía las 3 primeras líneas de un libro que me regalaron.
La casa nueva es espectacular, vivimos en el segundo piso.
Un bicho raro pasó entre los pastos individuales tratando de aferrarse, y pensando en lo incierto del futuro.
¡Eso le dije yo a mi viejo: “La cosa está más imprevista que nunca”!
Saludos a todos.

martes, diciembre 26, 2006

Tiempos felices

Cuando sonrío, los sonidos se amplifican. Cuando me despierto, estiro los dedos de las manos, intensamente. Vine a este mundo a encontrarme con los relieves de un muro verde, mientras camino.
El increíble espacio es motivo para tratar de hacer la rueda. La gente ha desaparecido del mapa.
vira-virazana 1 mientras miro al cielo, las estrellas, los pies mojados, en el suelo. Ojos grandes, animales, las manos abiertas, en otro momento.
Un minuto para extenderse en aquellos horizontes, en aquél desierto cactoso, y en aquellos pinos. En la cima de esa roca se movía un rinoceronte, había que ir hasta él, examinarlo. A mitad de camino nos encontramos con que era un elefante de ojos profundos. Ojos terribles. ¿Te hubieras imaginado, alguna vez, que un rinoceronte se convertiría en elefante?
Tiempos felices, sueños, certezas, grandes responsabilidades.

miércoles, diciembre 20, 2006

Tiempos difíciles

Hay una burbuja que flota en el vacío. Más allá, detrás de unas hojas de palma, un niño juega a fabricar pompas de jabón. En sus ojos se refleja una absoluta confianza.
Soy brujo, algo que no significa nada para el resto y todo para mí. Tengo 25 años, casi 26, y escribo como si mañana me fueran a matar. En estos mismos momentos, se desarrolla otro mundo en otro paralelo de la razón. Un brujo actúa como si esto fuera cierto.
El mundo que se abre delante de mí, mi futuro marcado por el total desapego al final, me pone los pelos de punta. Sin embargo, si actúo como si todo lo que he visto fuera cierto, como si éste fuera sólo un mundo dentro de mundos, me calmo al instante. Hago eso.
Así puedo engañar a los seres inorgánicos, seres de otra dimensión que buscan cazar la conciencia de los ensoñadores que se aventuran más allá de la segunda compuerta.

lunes, diciembre 18, 2006

Necesito risa

Estaba tarareando una melodía entre dientes para que no la escucharan los del resto de la oficina cuando de repente me doy cuenta de que todos la están cantando conmigo.
Me fui a comer un chocolatito al baño mientras hacía "el perro mirando hacia arriba", y al unísono desafiaba todas las leyes de la materia al hacer "el perro mirando hacia arriba" en ese pequeño lugar.
Se me ocurrían ideas luminosas como tirar mi celular por la ventana prendido y llamando a la naty (mi pieza, ver uno de los posts antiguos) pero discando el número de la naty verdadera, o un ajedrez con piezas de chocolate. Vamos comiendo.
Me discutía a mí mismo sobre la posibilidad de cambiar los porcentajes de atención: un 10 por ciento para lo conocido y un 90 por ciento para lo desconocido. Vamos cambiando las cosas. Cambié mi tele vieja (no tengo tele) por una bolsa nylon llena de monedas de 10. Me comí un helado doble con barquillo simple.
Dudoso negocio este de escribir, porque necesito risa.
Amigos, no hay que abusar de un abrazo por más bacán que éste sea.

jueves, diciembre 14, 2006

Creo que es necesario encarar la segunda compuerta

Únicamente seré un testigo en este lance. Esta noche voy a soñar que me despierto de un sueño en otro sueño. Uno nunca sabe cómo van a ser las cosas.
Y qué posibilidad hay de entrenarnos a manejar nuestra vida o nuestros sueños. Simplemente podemos estar.
Se me quedaron las llaves. Cruzo la calle ancha para llegar al carrito. Y no espero saber cómo lo voy a hacer. Sólo sé que lo voy a hacer.
Y mientras camino por la sombra sé que lo he hecho una infinidad de veces.
Sólo debemos descuidar un poco nuestra vida diaria. Estoy muy pendiente de la elaboración de frases para decirlas, y del conteo de monedas. Sólo me pido estar en el momento en que cambio de un sueño a otro.
El conocimiento de los brujos no tiene que ser mórbido. Yo soy transparente.
Tenemos que optar.

sábado, diciembre 09, 2006

Jodorowskyana

Ya estoy tranquilo.

El lunes comencé a recibir entrenamiento en la segunda atención. Me contaron un chiste. Luego me dijeron la “frase”. Luego me pasaron a un abismo de tareas domésticas.

Ayer me di cuenta de que había bautizado a mi pieza. Le puse “la natty”.

Es una boca en donde yo sueño. Aprendí a leer el tarot. Conocí el sol del polo norte. Conocí a la Bjork. Me bañé en una piscina en pelota, en sueños.

Supe que hace años había tomado la decisión de ser un guerrero de la sombra. Hoy prefiero el término guerrero de la percepción.

No hay alivio más grande que comenzar a ser lo que se es. Avalar las decisiones que hemos tomado en el pasado. Sólo para eso se hizo el corazón.

Ya no soy ingeniero civil. Ya no soy escritor. Un ingeniero vive en su ciudad, un escritor vive en su planeta. Yo les gano porque vivo en el universo. Existen mundos dentro de mundos.

Una decisión para la vida y para la muerte. La misma. Si llegamos a tomarla, ya nada nos detiene.

El punto 5 de las 10 recetas para ser feliz dice que no hay alivio más grande que comenzar a ser lo que se es.

sábado, diciembre 02, 2006

Arenga musical de cambio

Quiero pensar en cosas que se salgan de este mundo, y sólo puedo pensar en cosas de este mundo. El abismo que nos separa es infranqueable, y por eso lo mejor que puedo hacer es hacerlo lo mejor posible aquí y punto.

Y quiero ser una persona pasivamente agresiva. Y también quiero sentir amor y desapego al mismo tiempo. Y siguiendo esa lógica, quiero y voy a escurrirme por entremedio de todos los pares de sensaciones que existan.

La libertad es un ideal y después de un cierto tiempo es una sensación. Es un ideal cuando queremos ser libres y es sensación cuando somos libres. Puedo-quiero-soy. Entiendo-sé-siento, y nuevamente puedo.

A veces cuesta tanto convencer a la razón de que vale la pena actuar, y que las explicaciones ya no son necesarias.

Todo lo que he dicho es un reflejo de este mundo, y no tiene ningún sentido en otros mundos.

Ya no sé qué decir. Ya no sé qué pensar.

Ya sé. Sólo las palabras y pensamientos que pronuncio aquí y ahora son de este mundo, y las ideas no. Las ideas que se me ocurren pueden pertenecer a otros reinos.

Mi cabeza en las estrellas, y punto.

martes, noviembre 28, 2006

Bjôrk

Power from solitude. En el entendimiento está toda nuestra esperanza. Hay una cajita chiquitita que es nuestra esperanza. Nos doblega la fuerza de la soledad, nos deja dispuestos a dejar nuestras vidas en la casa, durante la tarde, todo lo que pensamos que sería nuestra vida, hasta el fin de los días.

No, ahora se nos pone delante una nueva atmósfera. Nuevos vientos, nuevas cosas con el viento. Y algo como irse saltando en una pata desde la pieza hasta la cocina. Y soñar con eso, soñar con ese viaje, soñar con el Polo Norte.

Saltando en una pata. Y la esperanza de entender, de dedicar toda una vida a entender. Un enigma que no para nunca, y voy a tener que tomar esta misma decisión todas las noches, cuando cierre las puertas de mi mundo para decir que voy a enfrentarme solo a lo desconocido.

Igual que los argonautas que partieron a un viaje a lo peligroso, a lo único, a lo extrasensorial y a lo telúrico. Iban en una barca que flotaba en el vacío.

domingo, noviembre 19, 2006

Chocolate. Tú.

Eso me dijo mi sobrino chico. El pendejo tiene esa capacidad.
Me tiraron las zapatillas a la piscina, mis calcetines se hundieron irremediablemente. Después, me dijeron eso del chococlate y me hicieron jugar a una torre sin reglas. La anto se subió a mi espalda y me transfirió energía desde sus plantitas de pies hasta mi zona lumbar. Días después yo aproveché esa energía para entrar en otro mundo.
Estaba acostado escuchando crimen de cerati en los audífonos y no me los podía sacar, se metían de nuevo y yo quería dormir. A todo esto, en la oficina estaba que me desmayaba y le dije al Rogelio que pusiera ojo por si acaso me desmayaba encima del compputador. Bueno me deshice de los audífonos, tirándolos para que salieran por el cuello de mi polera. El problema era que yo estaba durmiendo así no más, en pelotita. ¿Cómo entonces me deshice de los audífonos?
Luego me puse a mirar un rectángulo único de luz en mi pared para invocar al sueño. Desfilaban sombras que no eran de este mundo. Eran como volutas de humo organizado en fractales ingeniosísimos. ¡Seres inorgánicos! Mi cuerpo se puso como una tabla, como cuando duermo en las bancas del hiperforestal. Ahí fue que dije "algo inconcebible va a pasar".
Luego me puse a mirar una escena que parecía de plasticina, las ramas de un árbol y un cielo azul. Hay que convencer a la razón, y luego se puede hacer cualquier cosa con el cuerpo.
Ayer visité los mundos dentro de mundos. Hay que buscar algo práctico para poner en práctica lo abstracto. Para el Che la libertad era ir a Cuba, para mí la libertad es estar en cuclillas en el techo de mi pieza, en sueños. Si yo estuviera vivo aprovecharía de prepararme para la muerte, lógico. El desapego es la característica del espíritu contraria a la importancia.
No hay que darle tanto fuelle a la mente. Es mejor saber las cosas sin pensarlas.
9. Saludos a todos.

viernes, noviembre 10, 2006

no-escribir

Estaba kafkeando como cualquier tarde (con un ron) cuando de repente entró un ruido por la ventana. Lo miré y parecía enttero, a pesar de ahber venido volando de muiy lejos, de un país azulado y con azulejos. Lo saludé, porque le estiré la mano como en son de paz. Entonces lo llevo con el presidente. El presidente me mira de arriba abajo y me dice, usted, señor, está impresentable con esa polera sucia, magullada, zarrapastrosa. Cuando terminó de decirme todo eso, yo ya estaba en el ascensor rumbo al piso de arriba. De repente se abren las puertas del ascensor así de par y par, y está el presidente con un séquito de soldados de juguete. Usted no puede entrar, este es un ascensor no oficial, le digo yo. Y aprieto el botón para que se cierren las puertas, capturándole la nariz a la entidad presidencial. Luego el ascensor sube y por fin me bajo en el piso 5. Es un piso alfombrado. De hecho las paredes están alfombradas. De hecho viene el Braulio caminando por una de las paredes. Hola Braulio, hola. Yo voy a hacer caso omiso de esta irregularidad, ¿y tú? Yo también. Pero ambos nos reportamos contra el comité central. De hecho el comité central tiene una grabación de nuestro encuentro. Es un CD. Llego con mi CD a sentarme a mi oficina y resulta que apagaron la luz. Avanzo a tientas. ¿Eres tú, Rogelio? Sí, me contesta Rogelio con un hilillo de voz. Se te escucha suave, le digo para no parecer impertinente. Luego estoy en la máquina de dulces. El guardia me pilla. ¿Y Rogelio?, me pregunta. Chanfle, Rogelio. Se me había olvidado. Estos papeles hay que hacérselos llegar al Alejandro, del noveno piso. ¿Puede usted encargarse de este asunto?, le digo con mi mejor tono libresco. El guardia se ríe en mis narices. Luego parece enfurecerse. Hacemos el contacto visual más raro. Claro, mientras tanto usted va a tratar de robarse un dulce de la máquina. Lo he estado observando, señor… Eko, contesto yo. Señor Eko. Me parece absurda su actitud, tratando de robarse un dulce porque no tiene dinero. Otra vez la monserga de la polera sucia, desteñida, con el cuello por acá, etcétera, etcétera. Llega el presidente, por pura casualidad, y se ríe. Ambos empiezan a denigrar mi polera. Yo me quedo mirándolos como si fueran terrícolas. En eso pasa la Andreíta. Ahhh, que descanso para la vista. En seguida pasan unas sombras por el piso. Ahhh, que descanso para la vista. Hasta que se las traga la sombra del edificio. Continuará. Un beso y un abrazo a todos mis colegas lectores. Feliz cumpleñaos.

domingo, noviembre 05, 2006

Genaro Flawers (suma y sigue)

Años antes me había detenido a admirar esas copas. También me pinché la comisura de las uñas, y la aguja penetró capturando nuevos recuerdos. Estaba perdido en un bosque europeo, con miky, y no sabíamos por dónde salir. Lo más cómico era, sin duda, que la situación nos daba risa. Y miky no era su nombre verdadero, lo usaba para proteger inocentes, en mi mera memoria, contra quién los estaba protegiendo. ¿Contra mí mismo? No quería creer eso, vocé sabe que sho no tiene intenciones de ninguna especie. En lo que valía la pena pensar, eso sí, era en la extraña relación que tenían ciertos puntos álgidos de la piel con los recuerdos más breves. Pero tampoco, porque el mundo corría a la velocidad del viento, entonces en nada podía yo pensar sin que me dijera, a mí mismo, hey, manu, para qué piensas en eso. Se aproximaba una tormenta eléctrica tal como ahora se aproxima una tormenta y nadie me cree. He insistido en el asunto de la tormenta que se viene, he insistido sutilmente durante toda la tarde, y nadie se da por aludido. He variado los tonos, ahí es que me detengo a mirar esas copas, las mismas copas que miré años antes en el San Cristóbal. Copas de árboles en un baile desenfrenado, a gozar a gozar. No es chiste. Cuando la tormenta se desate, si todo sale bien yo voy a ir en bicicleta por el parquecito, cayendo a la deriva. Y si todo sale mal voy a estar aquí tecleando, o tal vez en el sillón durmiendo o tal vez soñando. Todavía hay cosas que no entiendo de los sueños, y qué sentido tiene que piense si nunca lo voy a resolver, tendría que pensar en los sueños, dentro de los sueños. Tuve que aprender a ser desordenado, a escribir como se piensa, y qué estoy haciendo aquí pensando. A lo mejor este mundo no tiene otra estirpe, a lo mejor este mundo es comprensión, nada más. Para qué si no tenemos la mente que no se corta, ayer pasé toda la noche pensando en sueños, soñaba con mis problemas personales. Con un vaso de leche, con una frase que no alcancé a decir que ya no me acuerdo, con una tarde en la playa donde buscábamos la medicina, toda la tarde sin encontrarla. Pensé toda la noche y luego desperté nuevamente a seguir pensando como la gran maldición, y amo ir a la deriva pensando en lo que yo quiera. De todas las cosas en que puedo pensar, sé que me conviene pensar en la gran hazaña del guerrero. La gran lasaña del guerrero. Y me canso fácilmente, y necesito descansar de este mundo de una vez por todas, y ahora me voy a dormir justamente para eso. A soñar, no a dormir, eso está mal dicho a mi entender.

jueves, octubre 26, 2006

Genaro

es un lujo tener amigas y escuchar canciones que dan la vuelta por todo el universo, es importante caer con los brazos abiertos abrazando el cielo o caminar sin ritmo o andar en bicicleta sólo pensando que se va por una bajada rítmica y volviendo de un plumazo a la realidad de un cuarto vacío que en realidad es plataforma para soñar. Empezar de nuevo con las paredes vacías, dejando todo en una hoguera consumiéndose, ja!, me río de la imagen (me quemo a lo bonzo en el parque metropolitano), me alejo dando tumbos, chocando con árboles, saludando a los percheros con un gesto de sombrero imaginario sobre mi cabeza, una sonrisa rítmica y de exquisita fé, tengo todo el día por delante y no se me ocurre qué hacer.

da lo mismo lo que diga o haga o piense o incluso piense, puedo pensar en conejos o en liebres o en peces inmortales, da lo mismo siempre pienso lo mismo, es una cuestión que se puede suprimir y despachar con dirección al sur, en cuatro tiempos, embalo unas cajas las llevo al bus y listo, ningún problema después me vuelvo silbando. Ven?, no hay ninguna dificultad en todo esto es como un sedante, un mosquito, un estornudo, un como brmmmm a la distancia, no se sabe qué es eso.

me declaro completamente incompetente en los asuntos del mundo cósmico, cómico perdón. Se me revuelven las tripas de sólo pensar en un pescado frito con papitas cocidas huméandose cada vez más, cada vez más tenue, casi imperceptible, como un minuto dentro del día. Se me caen los pelos de la nariz de sólo enterarme que me estoy resfriando, que voy a pasar una semana o mes sonándome los mocos, tan obvio, tan directa la descripción del acto de sonarse, tan exacto todo. Sí o no, o funcionan o no funcionan las antenas, qué quiere que le diga jefe.

ahora en serio. este mundo, que es el mundo de la razón, es un mundo completo. Nada se sale o cae fuera de él, de manera que podemos experimentarlo todo sin miedo y sin pensar en otros mundos. De los otros mundos, el guerrero sólo puede saber que existen, pero desde su razón no puede hallarlos.
además, dado que su cuerpo ya conoce los otros mundos, es absurdo que no quiera volver a ellos ahhhhh tanta cosa, me voy a ver lost

miércoles, octubre 25, 2006

hasta morir

canto mientras cierro la ventana hasta morir. la suerte me trajo hasta tí. basta que me olvide de tí por unas horas, para recordarte y que se me infle el estómago. ahora estoy nervioso porque tú llegas. qué voy a hacer contigo, más que amarte. y basta que te mire nuevamente para que me dé mucha risa. pero ya sé que nada de esto es real. nada fue real. y te hice cariño en la parte de atrás de la cabeza. y tú me hiciste cariño en la rodilla. ahora sé que estamos doblados por la mitad. en el ombligo yace nuestra conciencia. no se puede estar en los omóplatos sin estar en los genitales. no se puede estar en la nuca sin estar en las rodillas. y no se puede estar en la coronilla si no se está en la planta de los dedos gordos.

lunes, octubre 23, 2006

...

planificaciones, planificaciones, planificaciones, nada puede malir sal. Estaba pensando en todas esas cosas mientras la masa bailaba. Pero esto no se quedaría así. Fui caminando y me perdí en una encrucijada (ver post anterior) y me di cuenta que los recuerdos clave están a flor de piel. La recapitulación es un viaje por todos los recuerdos de la vida. Ahora tengo anotada en un papel la palabra recapitulación. Un papel que cambia de lugar. Para hacer la recapitulación, no nos vale el cuerpo físico. Hay, por lo tanto, que hacer este viaje con otra parte de nosotros mismos. Un doble que visite esos recuerdos, y que los re-viva. Por aquí va la mano, porque la recapitulación no es un mero repaso mental de los acontecimientos, se trata de algún modo de re-vivirlos, de estar ahí nuevamente. Al final, cuando el pasado esté recapitulado, sólo quedará el presente (la recapitulación se va haciendo a toda hora del día, ya no nos preocupamos de los problemas personales; de algún modo todo tiene su raíz en el pasado). Y sólo nos quedará el presente. Por ahí va la mano. Obviamente, esto de andar recapitulando es un puro truco, porque lo que va pasando al mismo tiempo es que vamos acechando al ser que es la fuente de nuestra energía. El doble. Y nos vamos dando cuenta de la existencia de este doble. Seguramente, este doble es el mismo que el doble en sueños, que aparece cuando los brujos llevan su conciencia cotidiana al mundo de los sueños. Cae de cajoncito.

sábado, octubre 21, 2006

...

ayer mientras volvía a mi casa (que ya no es mi casa) noté que me había perdido. Me confundieron unas calles diagonales o tal vez fueron los múltiples recuerdos. Con vivir no basta, también es necesario morir. Como sea llegué a la casa no-mía y me metí en camita, decidido a esperar que se apareciera el doble. Pero estaba cansado, y subí las rodillas hasta mi pecho en la posición fetal. Lo próximo que supe es que ya había sol, y mi hermano estaba hablando de mí. Cerré los ojos pero no junté los párpados, y me acordé de cuando bajaba la escalera en mi colegio. Fui inmediatamente allí, pero no pude realizar la gran hazaña de bajar una vez más la escalera. Luego volví a intentarlo pero fracasé. Luego seguí ensoñando con una micro que iba a L.A. Depués me levanté, vi tom y jerry, salí y había una mina cantando, o era sólo su voz, y ahora estoy esperando que se aparezca el doble. Planificaciones, planificaciones, planificaciones.

jueves, octubre 19, 2006

...

ayer dejé la sorra en mi casa. Nuevamente puse un poco de intento en esas paredes afiladas. Las mariposillas nocturnas seguían volando como si yo no hubiera hecho ingreso, y no lo había hecho. Una y otra se me atrravesaban volando frente a los ojos. Eran pequeñitas, y eran como destellos de luz. Yo no estaba allí. Cerré los ojos y apareció todo eso, era como estar con los ojos abiertos, era como si toda la aación se desarrollara en el interior de mis párpados. Ahí hay un intento precioso, en esa casa tan alambicada. Eso era, les quería contar.

miércoles, octubre 18, 2006

K.A.F.K.A

M. llegó a las 3 y cuarto del almuerzo de vuelta al trabajo. Le gustaba tomarse horas largas para almorzar. Al llegar, le pusieron de manifiesto que menos mal que había llegado por fin, que se alegraban, puesto que tenían la reunión de las tres, nada más ni nada menos que con los gerentes del piso, unos personajes bastante simpatiquillos.

M. se quedó observando las líneas del piso, que se movían a causa de que había almorzado con vino, y luego levantó los ojos para ver la mueca fruncida de su compañera de banco en el trabajo frente al computador. Al sentir su mirada, ella le sonrió, y M. pudo finalmente incorporarse a la tensión previa a todo el asunto de la reunión. Había muchos papeles que imprimir y la impresora no tenía tinta. Esos papeles eran clave para la demostración de un hecho particular ante los gerentes, pero con todo, se barajaba prescindir de los papeles, sin más. Lo discutían, como si fuera una decisión que no iban a tomar jamás, entre la compañera de banco de M., y otro personaje medio ambulante que había llegado hace pocas semanas a la oficina, pero que estaba trabajando en el mismo proyecto que M. y su compañera desde hace muchísimo tiempo, y por lo tanto estaba muy bien enterado de todo. Lo curioso fue que, al llegar, este personaje no se había puesto en contacto directo con ellos sobre el asunto, y se limitaba a capear las horas jugando solitario, como un verdadero anacoreta –pero no, porque cuando se levantaba de su silla, lo hacía para desenvolverse de un modo encantador, encontrando parecidos entre toda la gente que circulaba por allí, y las caricaturas, aunque algunas de esas caricaturas eran de una generación anterior a la que compartían M. y su compañera, y por lo tanto no entendían el chiste. Pero además este personajillo mantenía la calma y escuchaba con los ojos abiertos las disquisiciones de la compañera de M., además poniendo una sonrisa en los labios, cosa que M. prefería no hacer. Pero de todas formas, M. escuchaba alegremente a su compañera cuando no le quedaba otra, cuando caminaban por el pasillo rumbo a la salida o cuando ésta metía conversa de tarde en tarde.

La reunión con los gerentes del piso se aproximaba a pasos agigantados –ya eran las 3 cinco, ya que en esa oficina el tiempo corría al revés de lo usual, salvo a ciertas horas de la mañana y de la tarde en que corría al derecho. Sin embargo, muchas veces había que malgastar el tiempo en desandar el camino en reversa que se había tomado durante las horas previas, de manera que las horas a veces se duplicaban. Era una situación tensa y extravagante, aunque luego de unos días ya no le daban importancia, además que todo volvía al total cero. En este caso, la reunión tendría lugar dentro de cinco minutos, sin posibilidad de postergarse, pero sin la certeza clara, tampoco, de que la reunión estuviese fijada. Posiblemente los gerentes del piso no tenían idea de la reunión, o tal vez ya estaban sentados en los sillones de la sala de reuniones. El hecho de que la reunión posiblemente no tuviese lugar, contribuía mansamente a alegrar los ánimos de los tres participantes del lado de M., y M. ya empezaba a planear su estrategia para pasar desapercibido durante las dos horas o quince minutos que podía durar la reunión. Es decir, en vez de prepararse como Dios manda, se preparaba para salir del paso, o tal vez para él era más importante el hecho de lograr desenvolverse de manera elegante, sin decir nada o sin decir demasiado. Acaso lo consideraba una hazaña mayor que hacer bien su trabajo. Acaso no le servía para su ego personal la felicitación o el insulto de un superior a él en el organigrama, como le servía para su espíritu el hecho de ser un testigo sin prejuicios. De este modo, su plan para desenvolverse consistiría en una actitud, más que en un discurso, que era la opción que tomaban la mayoría de los mortales. Pero M. no tenía tampoco la certeza de que ningún mortal operara así. Con frecuencia, estos eran temas imposibles de tratar, por demasiado abstractos o demasiado poco decorosos. Un par de veces M. había hecho la prueba de pisar este terreno en una conversación; en realidad, un terreno ni siquiera similar, sino que M. simplemente le preguntaba a una persona si ella especulaba a veces de un modo tan arbitrario, como el que M. estaba tomando en ésta y otras oportunidades. Pero M. no podía recordar una sola respuesta en este sentido, porque inmediatamente, una vez formulada la pregunta, perdía la curiosidad y sin darse cuenta derivaba en otros temas.

Juntaron un montón de papeles y se fueron a la reunión. En el camino, guardaron silencio por un rato pero luego mágicamente se desarrolló la conversación, el hecho es que llegaron al salón de reuniones muertos de la risa. Allí estaban sentados los tres gerentes de piso, antes de que los tres participantes del lado de M. entraran, en silencio total. Al entrar M. y sus amigos, se produjo un choque que nubló el ambiente, pero sólo por unos segundos. Los gerentes alzaron los gestos, disimulando el escrupuloso silencio que estaban manteniendo en forma descarada, o que por lo menos habían mantenido un segundo antes que entraran M. y los otros. M. pensó que esos gerentes eran unos pobres diablos, y que sus vidas eran sin sentido, pero prácticamente no estuvo conciente de haber pensado esto, puesto que de inmediato se dirigió a una pequeña mesa que había en un rincón, con bolsitas de té de todos colores, y un termo más gordo que alto. Quería un té. No tenía mucho tiempo para prepararse uno bueno, porque la reunión o por lo menos el ambiente de la reunión ya estaba tomando forma, con la compañera de M. y el otro personaje sentados, o una sentada y el otro a punto de sentarse, con las rodillas ya dobladas. Pero M. siguió, seleccionó suavemente el té, lo despojó de su envoltorio y lo dispuso en una de las tantas tazas. Acto seguido, acercó la taza al termo y presionó el botón rojo, sin mover el aparato de su posición firme en la mesa, y un chorro caliente salió destiñendo la bolsita de un modo poco menos que maravilloso, aunque trivial. Era un conocimiento que M. había adquirido en las pocas reuniones a las que había asistido, casi como una maniobra de supervivencia. Le gustaba aplicarla. Se giró con su taza, sin entusiasmo ya casi por su té, habiendo olvidado ya echarle azúcar –ya era demasiado tarde, y se sentó a la mesa como si se dispusiera a tomar once. Alguna vez pensó que su comportamiento estaba siendo mal visto, y que vería represalias, veladas, pero represalias al fin, al llegar a tomar asiento con los otros y su té humeante entre las manos. No, todos, incluido los gerentes, y sus dos compañeros, lo habían esperado, como si su ridícula ceremonia se tratase de un asunto fundamental, acaso un aspecto de lo laboral. Quiso reír desaforadamente, pero se dio cuenta a tiempo de que nada obtendría con sufrir un ataque de risa. La reunión, o el ambiente de la reunión, ya estaba planteado.

En seguida los gerentes dijeron “qué nos cuentan”, y luego de un breve titubeo, el personaje ambulante tomó la palabra. Dijo “todo bien”. A lo que los gerentes contestaron con unas sonrisas al unísono. Y luego la compañera de M., casi como tirando una talla, dijo “sin novedad”. Y los gerentes explotaron en unas carcajadas. A M. no le gustaba el humor de su compañera, siempre experimentaba una cierta incomodidad, pero le gustaba poder reírse de otra cosa cuando su compañera tiraba un chiste que la mayoría aceptaba. Lograba relajarse por un segundo, para luego ipso facto recuperar la tensión. Esta vez fue diferente puesto que M. no se rió, ni de ella ni de nada. Y el silencio que siguió después no era su culpa, ni la de nadie. Reinó la más preciosa paz. Pasaron dos o tres ángeles, y luego uno de los gerentes dijo como para sí “todo está bien”, aunque claramente lo estábamos escuchando todos. Era como una frase retórica, para seguir conversando. Nadie sabía, ni siquiera sospechaba, de qué se estaba conversando. Había tema, pero todavía no se sacaba ni un elemento al tapete. Y todos los elementos estaban puestos. A todo esto, M. ya sospechaba que los gerentes en absoluto habían esperado esa intromisión, y que simplemente estaban descansando en esa sala de reuniones, como tantas otras veces lo hacían, y, es más, incluso se rumoreaba fuerte en los pasillos que lo hacían, y era la manera de rematar algún chiste. Y aunque tal versión de los hechos concordaba con la posibilidad de que no hubiese, en efecto, fijada ninguna reunión, ya estábamos metidos hasta los cayos en una reunión que tenía su propio impulso. Y a lo mejor, hasta era una reunión perfectamente fijada y planificada, con pizarra, aunque no había una pizarra en la sala, posiblemente se la habían llevado porque en las oficinas siempre desaparece la utilería sin que nadie sepa, en la hora de almuerzo, o en los turnos de noche, inexistentes por lo demás, y alguien había necesitado, obviamente sin ninguna necesidad real sino que inventada, llevarse la pizarra de la sala de reuniones, una reunión con pizarra y pauta.

Y entonces aquí viene la gracia del asunto. Su té. Humeante como estaba, y sin la conversación rodando en la mesa, el té de M. se convirtió en el foco de atención de todo el personal, más rápido de lo que M. hubiera podido desear. Todos miraban su taza con un aire indiferente, como si no les preocupara en lo más mínimo, pero al mismo tiempo como si en eso se les fuera la vida. Sobre todo era curiosa la mirada de uno de los gerentes, el que estaba sentado en la cabecera de la mesa, de espaldas a las celosías semi-corridas, de suerte que una extraña luz le iluminaba el semblante, que estaba a punto de quedarse dormido. Daba para pensar que, algunos minutos antes de que llegaran M. y sus amigos, si es que de hecho estaban los gerentes ahí sólo descansando y no esperando que llegaran ellos para la reunión, para esta reunión, que efectivamente se había quedado dormido un par de segundos, más de un par de ocasiones, mientras esperaba o descansaba en esa silla. La comodidad de la silla era favorable a eso, pero tampoco se podía permitir que un gerente de piso durmiera o dormitara sentado en una silla. Para eso estaban otras situaciones, como el final de un asado en la casa, o una noche sirviendo de guardia en el garito, pero no las horas de oficina y de reunión, o tal vez, precisamente, esas horas eran las más propicias. Quizás nunca era tan deseado un sueño como en las circunstancias de una reunión que se demora en empezar, o que tal vez no empezará nunca. Allí se desea profundamente el sueño más que en ninguna otra situación. Entonces el gerente, sin más, se había dejado llevar, y había dormitado. Tal vez era la atmósfera lo que lo hacía verse así, alumbrado irregularmente por esa celosía a medio correr. Era difícil decir. M. se vio obligado a tomar un sorbo de su té, pero sólo acercó la taza hasta el borde de sus labios y la alejó. Todos lo observaron, era evidente que no los había engañado. Lo hizo de nuevo, como si tratara de convencerlos de que estaba tomando. Pero como efecto secundario, resultó que un vaho de vapor llegó hasta sus sinus, y como que resucitó. El vino, en efecto, le había causado algún efecto, y M. había sido testigo de ese efecto cuando caminaba rumbo a la oficina tipo 3 de la tarde. Ahora, en la reunión de las 3, recién se recuperaba. El reloj debería haber avanzado hasta las 3:03, no más. Sin embargo el reloj análogo que reposaba en la pared, decía otra cosa. Parecía a punto de caerse, de resbalar por la pared. De hacerlo, golpearía con un ruido sordo sobre el piso. En medio del silencio reinante, sería una delicia escuchar un ruido así, para luego seguir en silencio, pensó M.. Un ruido como de estropeamiento súbito de un artefacto. Como la relojería explotando y muriendo definitivamente en el piso, con un ruido seco.

lunes, octubre 16, 2006

yéndose de la casa:

para saltar por la ventana del segundo piso tengo que cambiar de sueño 4 veces.

Esta es una técnica que imbenté yo para escaparse de la casa. Primero tengo que haber llegado a la ventana del segundo piso. Allí puede estar bartolomeo. Ahora tengo que querer saltar. Ahora tiene que ocurrírseme cómo saltar. Para saltar por la ventana del segundo piso tengo que cambiar de sueños 4 veces. O 3. Ahora me explico: cuando uno sueña, en los sueños, no importa para dónde vaya la fuerza gravitatoria. Puede ir para cualquier lado que uno quiera. Entonces para cambiar el sentido de la fuerza gravitatoria, uno tiene que girar la cabezota en cualquier sentido. Esto, en el plano de sentimientos personales, equivale a un cambio de sueños. Ahora tengo que doblar la cabeza para la derecha y saltar. En vez de caer a piso, caigo pa' la izquierda. Como satélite en órbita. Me voy pa'l horizonte. Ahora me empiezo a alejar de la ventana. Allí está bartolomeo medio preocupado. Ahora, para bajar, tengo que girar la cabeza de modo que la fuerza gravitatoria vaya pa'bajo de nuevo. Ahora empiezo a caer normal rumbo al patio, en donde están mi perro con mi hermano chico esperando que yo aterrize. Van 2 cambios de sueños. Y ahora, cuando estoy a punto de aterrizar, cambio de sueño pa' empezar a caer pa'l la'o de nuevo. Caigo un poquito pa'l la'o y luego cambio de nuevo de sueño para caer pa'bajo y aterrizo chanchito en el pasto con mis zapatillas bacanes. Como si hubiera saltado de 1 metro. Loco, ¿nó?

sábado, octubre 14, 2006

como soñar

caleta de años pensé que los otros podían tener la razón
qué la van a tener



Ahora digo en un blog las cosas que nunca pude decir, y escribo comentarios en otros blogs, diciendo las cosas que nunca me atreví a decir. Gracias a este blogcillo, me escucho. Sé que sé y supe. Aparezco por allí escribiendo risas, palabras de haliento (como si yo tuviera alguna certeza), ideas locas, copias de los manuales de brujo. Trato de tú a tú a algunas personas que no conozco físicamente, o que conozco a penas. ¿Cómo es posible? Sólo con una parte de mi ser que no tiene dificultades en pensar y hablar. Soy lo que sueño en este blog. Todas éstas son ideas vagas, esperanzas tal vez, pero a ratos me da por pensar que sí estoy haciendo algo, que todo no es una ilusión. Que las metas más estrafalarias llegan a ser sobrias si se airean convenientemente. Me da también por pensar que todos son así, que en cada cabeza vuela un mundo, al igual que en la mía. Que podemos hablar de mundo a mundo. Ya me cansé de detenerme a escuchar, de discutir, de todo, en cada uno de nosotros hay una puerta a lo desconocido. Nadie me quita de la cabeza eso. Así que nuestra interacción como seres humanos tiene que ser una carrera de naves espaciales. También termino siempre hablando de estas cosas, haciendo metáforas espaciales, y hablando del ser humano. Todo lo que yo quería era constatar mi capacidad de hacer comentarios verdaderos en los blogs de los otros. Pero la idea es como soñar.

miércoles, octubre 11, 2006

2006: Aquí comienza una era.

Claves creativas número dos:

Brujería: el arte de equilibrar la vida y la muerte.

Ahorro de energía: que la mente no se dé cuenta de que vive y piensa. Suprimir los momentos de tensión. En la conversación, no esperar ni dar el turno.

Antipoesía: Nicanor Parra: encontrar el punto donde la poesía occidental (bicho raro) equivocó el camino. Manuel Marín: encontrar el punto donde yo (bicho real) equivoqué el camino. Se junta con el bicho de la recapitulación. Mi antipoesía será a partir de lo que es mi poesía actual. ¿Por qué me aburre leer mis poesías? Cuando chico yo escribía bien. Recuperar esa escritura juvenil, espontánea. Imaginar cuál es mi energía original.

Yoga: equilibrio entre el cuerpo energético y el cuerpo físico.

Otros equilibrios: equilibrio entre humildad y elegancia. Entre lo conocido y lo desconocido. Entre el acecho y el ensueño.

A veces: a veces, un guerrero se permite gastos de energía. Gastar energía es romper uno de los tantos equilibrios. Lo hace para dar jugo.

Acecho: reconocer una realidad. Fijar el punto de encaje. Estar aquí. Ser esclavo del espíritu.

Ensueño: quedarse dormido intencionalmente. Esto se hace quedándose dormido normalmente, pensando cualquier cosa. En determinado momento, se invoca una energía misteriosa pero conocida, para darle personalidad a un pensamiento azaroso, casi onírico. Es posible, se ha hecho muchas veces. Sólo se necesita energía.

Hacer poesía: estudiar el verso endecasílabo. Contar las sílabas con los dedos de la mano, golpeando el muslo o la mesa. Buscar expresiones jugosas y recordarlas. Recapitular y volver al vocabulario antiguo que se usó alguna vez. O bien, hablar de momentos antiguos con la voz de hoy.

Hacer yoga: estirar la columna. Pensar que el cuerpo energético es la columna, desde el cóccix hasta la coronilla, y el resto todo descartable. Respiración abdominal. Torciones. Pensar que uno es un ser inorgánico. Ver la esencia inorgánica del mundo. Relajar el pecho, el abdomen y la garganta. Y relajar todos los músculos del cuerpo. Ser feliz. Criatura rodeada por el infinito. Mover los ojos suavemente.

Hacer brujería: es lo máximo. No se puede poner en palabras.

martes, octubre 10, 2006

IV MEDIO

Hoy no hubo clases. Es bacán estar en cuarto medio. Del colegio nos fuimos a mi casa, y estuvimos jugando súper toda la mañana. Todavía sigue siendo una gran máquina. Después, vino marcelo y nos fuimos al colegio a dar puro jugo. En los pasillos se respira una atmósfera planetaria. Jugamos cuaderno pón, nos metimos al salón de acto y nos pillaron los auxiliares. Una verdadera estafa.
Saben que a veces, al pasar por afuera del colegio, con un polerón que no es la típica chomba azul sino un polerón azulito, con los nombres de mis compañeros y compañeras, jugando con una bombita de agua, con el sol de abril (*), me dan ganas de quedarme para siempre en este colegio.
Más adelante voy a saber que esta mañana, en realidad yo nunca la olvidé. Fue una de las mejores de mi tiempo. Solamente por haber estado jugando súper, cuaderno pón en los pasillos del colegio, escapando de los inspectores. ¿Solamente por eso?

sábado, octubre 07, 2006

FREEDOM

Yo era un trabajador incansable. Me levantaba sin otra razón que barrer la casa. Al final, todo se transformó en una metáfora de la libertad.
Prácticamente no tenía la posibilidad de pensar. Inmediatamente había que hacer algo. Barrer los rincones, establecer un pacto secreto con las arañas. Acomodar los cojines, para que todo pareciera una tienda de campaña. Yo no entendía la razón de tales cambios. Pero el Gran Visir no dejaba espacio a comentarios.
Trasplantar una planta. Hacer tallarines. Todas eran funciones que yo no dominaba en lo más mínimo. Pero me entregaba a ellas como una cenicienta. A veces, incluso, se vio amenazada mi virilidad. Episodios que no vale la pena recordar. Pero me conformo con una palabra de aliento. Hay que reírse de esas situaciones.
No descargaba mis sufrimientos ni en la lectura. A pesar que tenía en mi velador un ejemplar de las mil y una noches. Mi velador que era un costal de pulgas. A veces, sospecho que yo imaginaba gran parte de mi realidad. Pero, evidentemente, sólo a ratos podía hacer tal cosa. El resto del tiempo, la dureza de mi faena me caía como un saco de papas en el hombro. Tardes, noches y mañanas bajo el cielo, con una picota atravesando la estancia. O machacando piedras. Todos los trabajos malintencionados del campo. Recaían sobre mí. Yo era una especie de niño de mano a todo trapo.
Lo más interesante de todo es que, pasado cierto umbral, yo ya no experimentaba fatiga. Me comía un plato de porotos sin chistar. Devorar la comida era una cosa automática. Obviamente, tenía la sensación de ser alguien más. Desarrollaba, a la hora del almuerzo, la capacidad de observar a mi cuerpo. Como si no me perteneciera. Práctica que sigo llevando hasta el día de hoy. Es una de las pocas cosas que todavía me divierte.
El Gran Visir se aparecía pistola en mano. Obligaba a lavar unas ropas, estropajos prácticamente, en una batea de cuatro por cuatro. El agua se iba a los rincones, el agua escaseaba. Obviamente sin detergente de ningún tipo. Mientras el Gran Visir vigilaba las estrellas, yo cantaba. Mi espíritu se doblegó de tal forma, que salió de mi cuerpo. Yo ya no vivía mi vida. Era una especie de cantor popular. Perseguido por la dictadura. Mientras mi cuerpo sudaba, o se debatía en espasmos de dolor, yo cantaba a gritos.
Un día normal para mí era levantarme y hacer la cama. Luego salir disparado ante los gritos del Gran Visir, que venían de afuera. Había que levantar una yunta de bueyes. Había que vigilar el horizonte desde una torre de piedra. Había que matar a una mosca. Cero posibilidad de expresarme, o de penetrar en mi interior. De aquí para allá todo el rato. Yo que toda mi vida había sido un vago.

Epílogo: Ahora que sé la verdad, me detengo a escribir estas líneas. Antes, hace un par de minutos, me conformaba con andar a la deriva, pasando mi escoba. Mi escoba que es una hoja de palmera. Sigo siendo un esclavo de este mundo. Pero el Gran Visir ha desaparecido. Ya no está en la comarca. Ha debido borrarse del mapa, como el invierno. Empieza un nuevo ciclo para este servidor de la sombra. Todos estos años ha vivido en la esclavitud. Ya sabe que esta vida es más o menos eso. ¿Vida? Muerte. El espíritu nos sobrepasa. Prácticamente no tenemos acceso.

viernes, octubre 06, 2006

Cortázar, yo, el Che, la UltraVioleta, tirando de la cuerda todos juntos.

Estoy mirando la foto del guerrero águila, que puede verse a la derecha. Claro que debería llamarse guerrero gallina, pero qué más da. Qué más da llamarse de una u otra manera, qué más da ser una u otra persona.

Estoy sentado aquí para desentrañar el misterio de Rayuela. Pero en verdad, estoy aquí sentado por varias razones. Voy a empezar a enumerar las primeras. Más adelante en la noche trataré de dedicarme a la Rayuela. Como ven, todavía hay cosas que están por verse.

Primero, porque el futuro es lo único que tenemos, y porque yo me quiero quedar sentado aquí escribiendo mientras que pase la noche. Que pase al lado mío, porque fíjense que yo estoy aquí sentado frente al infinito. Alrededor mío lo que hay es abismo, no son mesas ni sillas. Es abismo puro y simplecito. ¿Tendrá fondo? Allá él.

Segundo, porque al decir que estoy aquí, sentado, estoy ocupando la cláusula de las cláusulas. Después de decir una cosa así, no me extraña que baje la muerte y alumbre todo esto. Soy Manuel Marín. ¿Es ésta una quemante declaración?

En otras palabras, estoy volando solito. Soy como el pájaro que se quedó en la retaguardia. Pero no por flojo ni por feo. Lo que pasa es que es muy tímido, y le da pena canturrear frente a los otros. Desafina constantemente. Es una lástima que tan amable pajarillo no tenga voz para regalar al cielo. Y como corolario resulta que más encima tiene que configurar todo el espacio él solito. Tiene que decir: estoy aquí, aleteando. Si no lo hace, se desparraman los cielos, el sol cae como piedra sobre el horizonte y lo incendia (meteorito del crepúsculo), y nuestro singular pájaro se queda dormido. Se durmió el pajarito. Ya no lo levantamos con nada. Casi con nada. El mundo, hermanos, ha desaparecido.

Tercera razón, me hallo desesperado. Francamente, no se me ocurre nada más que hacer. Este es el último recurso para que no se desmorone mi castillo de naipes. Y es un agrado estar aquí sin otra preocupación que castigar al papel (siglo XX). Saben, el texto está pasando a segundo plano. Aquí hay algo más que la labor del escritor. Mirar por la ventana o al vacío es algo ya reiterativo. Escuchar la canción es otro tanto. ¿Qué pasa por la mente de este editor? No se preocupa de dar grandes textos a sus lectores. Está sentado aquí como arma de defensa contra el infinito.

Yo voy a preguntar: ¿de quién somos esclavos? Porque entre firmar pacto con el diablo, y firmarlo con unos duendecillos de aquí de la tierra, yo prefiero firmar pacto con el diablo. Me aburrí, voy a firmar pacto con el diablo. Por supuesto que estoy bromeando. Es sólo una manera tácita de decirlo.

Saben, nunca hay equilibrio. Cuando nos queremos ir, nos faltan ganas de quedarnos. Y cuando queremos quedarnos, nos faltan ganas de dejarnos ir. Yo tengo planeado equilibrar este asunto. Cuando esté gozando al máximo la vida, voy a tener ganas de puro matarme, como ahora. Y cuando me quiera puro morir, voy a plantarme con más fuerza que nunca en esta tierra, por vivir. Si es preciso me voy a enterrar, hasta las pelotas, en la arena. Hay que cambiarle el significado a la expresión “hasta las pelotas”.

Desde allí voy a poder contemplar el mar, y las olas, cómo me van cubriendo el espinazo. Voy a sentir que vengo de regalo con el mar. Que soy un producto marino, uno más. Y así, cuando esté con el agua hasta el cogote, voy a decir: calabaza, calabaza, cada uno pa' su casa. Y voy a volver a la matriz originaria, al mar que fue mi cuna. Ya ha sido mucho tiempo de hacerle la desconocida al mar. Tengo que volver a él como Dios manda. Como Poseidón manda.

Saben, es imposible que la teoría darwiniana sea válida. Todo tiene que haber ocurrido por mandato de Dios. Yo he escuchado que hay lo que se llaman los saltos evolutivos. El eslabón perdido es un mito. Lo que sucede es que una mona soñó que era mujer una vez. Desde entonces hemos vivido en este sueño que se llama humanidad. Yo también me voy a pegar mi salto evolutivo. Voy a soñar que soy un cóndor. Con esto me voy a saltar unos quince mil millones de años. Una cosita no menor.

Lo he dicho todo. Es hora de empezar a pensar nuevamente. Y dijimos que íbamos a pensar en Rayuela. Pero pensemos en Rayuela todos juntos. Hoy fui a ver un documental que se llama Cortázar. Pero Cortázar es, como se vio en la película, sólo un hombre más. Uno más que trató de hacer la revolución por sí solo. Yo sin ustedes no soy nada. No puedo completar un solo pensamiento sin pensar en el infinito que son ustedes. Mentira. El infinito no son ustedes realmente.

Cortázar quería esto: que el lector tuviera opciones al leer, ojalá y si es posible tantas como tuvo el escritor al escribir el libro. Chanfle. Difícil misión. Como ven, se rajó con una clave creativa. Yo pensaba que el documental entero iba a ser un curso sobre cómo escribir un libro de la calaña de Rayuela. No, Cortázar sigue siendo un misterio, al igual que los gatos. Pero entonces yo voy a tener que hacer memoria de lo que sentí cuando leía ese tremendo libraco.

Como a ustedes, a mí se me terminó partiendo en pedazos de tanto que me cambiaba de capítulo. Es que lo leía en la micro y así no se puede.

Pero veamos. Así se hablaba Oliveira a sí mismo. Pero veamos. ¿Cuál sigue siendo el misterio de Rayuela? Que Cortázar estaba en un particular estado mental cuando lo escribía. Y que nosotros estábamos en un estado mental así-por-ser cuando lo leíamos. Y eso podría resumirlo todo.

Escribir. En escribir se corre el peligro de que cuando uno lee, todo lo que se ha dicho parecen puras metáforas. Parece que no fuera sangre derramada. Error. Todo lo que se lee debe ser tomado en forma literal. De verdad un mono soñó con nosotros. De verdad yo me planto con mis dos pies aquí para que no desaparezca el mundo. De verdad estoy aquí. ¿O acaso podría ser de otra manera?

jueves, octubre 05, 2006

Hola

Hola, soy mañungo vera. Quiero darles las gracias a todos los que han venido hasta esta pocilga. Gracias. Acto seguido quiero despedirme. Ya no voy a ser más mañungo vera.
Voy a ser el que caminó por la casa. El que anduvo corriendo las cortinas, el que se mojó la cara. Sí, es verdad, el que se mojó la cara con leche del plato del gato. El plato del gato dice miau. ¿Dice miau? Pero el plato del gato no habla. Solamente dice escrito en una parte del borde la palabra miau.
Cuando lo vi me resultó muy extraño. Tuve que releerlo para darme cuenta cabalmente de que ésa era la palabra. Pero más extraño era que yo me hubiera mojado los ojos con esa leche, y que me hubiera despertado por decirlo así.
Estaba sumamente confundido. Yo no suelo arrastrarme por el piso. Se me hacía amenazante la figura del gato, negro, con los ojos como platos, etcétera. Me lo imaginaba observándome desde debajo de una silla, enfurruñado entremedio de las patas de la silla. Me reí en ese momento. Me puse de pie y caminé rumbo a mi cama.
Me quería acostar en la misma posición en la que estaba durmiendo. Me puse como de espaldas, pero tres cuartos. Y me van a creer que, por varios minutos, no supe para qué lado voltearme. Claro, si yo no tenía cómo diablos saber cómo diablos estaba durmiendo yo en el otro lado.
El caso es que me puse como a sentir suavemente. Me tincaba un lado. Pero el queso es que no podía descartar plenamente el otro. Así me fui girando de a poquitito, achuntándole por supoto, hasta que desperté brígidamente. Me habían faltado como veinte centímetros de giro para quedar igual igual. Y ya les voy a decir yo que eso no era poco. No era nada poco.
Aquí la cosa no termina. Porque ahora se me ocurrió decir: soy el que caminó por la casa, soy el que se mojó la cara, y en seguida me vienen como unos calosfríos así. Me viene como un miedito en la watita. Soy un brujo de la nueva escuela. No tengo tiempo para jueguitos de espanto, no tengo tiempo para absolutamente nada.

martes, octubre 03, 2006

Me quedo con lo positivo de la experiencia

Me quedo con lo positivo de la experiencia. Porque qué sentido tiene acordarse de una tarde pelando habas. Preferiría estar haciendo cualquier otra cosa en la tierra. Pero esto no digamos que me abre muchas posibilidades.
Pelar habas no es, si se quiere, una cosa común, algo sobrenatural hay ahí. Me acuerdo que estábamos a la sombra de un árbol, ulmo o lo que sea, la única sombra de la pampa. Era un sitio gigantesco con cerco, perro, zanjón, agua y un árbol. Yo me habría convertido en cualquiera de las seis cosas. Sin embargo estaba pelando habas. La cosa se hacía insoportable si no conversabas, y yo tenía al Saúl ahí para hablar de las cosas divinas.
A las seis terminaba el turno y había que partir con bombos y petacas a la hacienda. Se llamaba la hacienda porque quedaba lejos. Y me acuerdo que yo me fui a la delantera, porque estaba decidido a cantárselas claras al patrón. Iba a poder conocer al patrón. Era una mano que acariciaba el lomo del gato. Y el Saúl, quedándose en la retaguardia, parecía estuatua de cera. Y yo lo miraba cada tanto dándome una vuelta completa. Y ahí tenía que caminar un rato para atrás, para captar la mirada del Saúl. Era una mirada que no decía nada. A salvo bajo la sombra del gigantesco ulmo.
En la copa del ulmo había un detalle de luz fantástico. Yo no me podía cansar de mirarlo. Al ratito dejé el saco con las habas ahí al ladito y me senté en el suelo a mirar el espectáculo. ¿Han visto alguna vez una maravilla que no se extingue nunca? Porque fíjense que yo miraba para el lado, para el horizonte infinito de la pampa, y me quedaba pensando largo rato. ¿Y qué tiene eso de sobrenatural? Que cuando volvía a mirar la copa del ulmo, el misterio estaba. O sea, no se quitaba nunca de mis ojos. Me reí, pues, qué más iba a hacer.
Con todo ya se me había olvidado lo del cuento del patrón y la mano que mece la cuna. Me estaba guardando para un regreso de lo más recogedor. Se me erizaban los pelos, así. Yo creía que una parte de mí, no les voy a decir cuál, estaba acostada en un campo de hierbas, mordiendo un pastito y mirándole las bragas a las nubes. Y puta que era cierto. Al instante sentí la percepción dividida. Por un lado veía el ulmo con sus flores de colores en las copas, y por otro las bragas de las nubes. Me decidí por una. Y se me erizaron los pelos así.
No es muy agradable la sensación de despertar de un sueño en otro sueño, pero qué más da.

lunes, octubre 02, 2006

Varias poesías

TEOREMA
Vagar por el infinito
es semejante a vivir en este mundo
tomando puras decisiones triviales
pero a la velocidad de la luz
y no pensar nunca más en ellas.

AL REVÉS
La vida en este mundo
tiene como elemento fundamental
la decisión
mientras que la vida en el infinito
es un fluir constante...
Mezclando las dos cosas
sacamos la manera correcta de vivir:
tomar decisiones relampagueantes
y que nuestra vida se nos vaya en eso
condición: nunca arrepentirse.

SER LIVIANO COMO UNA PLUMA
es tomar decisiones
en que se juegue el propio ser
y no volver a pensar en ellas
Esto tiene correlatos cósmicos
tanto en este mundo
como en el de fuego
En este mundo
ser liviano como una pluma
es tomar una decisión
e inmediatamente tomar otra
y no parar jamás
En el mundo de fuego
ser liviano como una pluma
es hacer la posición invertida
en medio de un huracán de rayos.