El 24 de Agosto es el cumpleaños de cholmito, uno de los prototipos de Dios.
El 24 de agosto de 2006 empezó para mí abruptamente. Me había quedado dormido sin saberlo, sin sospecharlo siquiera, el 23 en la tarde, y me desperté tapado con una frazada a las 2 AM del 24 que recién estaba comenzando. Qué estoy haciendo fue lo primero que pensé.
Había estado pensando en los sueños tan reales. En el viaje a temuco y la lucha en el fondo del patio contra una presencia inorgánica. Había saltado el muro e invadido la casa vecina, yendo a la siga de una música gitana que envenenaba mi mente. Luego desperté y estaba en Santiago, acostado con total naturalidad. Había estado soñando solamente.
Cuando me acordé que en el sueño había tocado las hojas para saber si eran reales las plantas, combiné ese hallazgo con una sonrisa. Lo único que diferenciaba a los dos sueños (el sueño en temuco, y el sueño en que despierto y estoy acá) era un abismo gigantesco que por ahora no tiene nombre. Un abismo suicida. Y yo simplemente había existido en dos realidades diferentes, tan sólo porque a mi conciencia se le había ocurrido saltar ese abismo una noche. Todo tenía esa lógica, y yo me iba pensando para mi casa en la extraña coincidencia. El que yo estuviera aquí era sólo el resultado de que mi conciencia hubiese querido quedarse. No tenía nada de particular este estado, y este mundo, en comparación con los otros estados y mundos de los sueños. Tal era mi idea en ese momento.
Estaba suelto e imitaba en la cleta la pose de hoffmann cuando va en el blotter. Era el 22 en la noche. El 23 fue otro regreso, a pie y cantando. El 24 supe que mi vida no tenía rumbo fijo.
Las palabras han servido para servirnos de consuelo. Yo creía que estaba haciendo lo que un guerrero en el libro de Castañeda, en 1968, habría hecho. Pero ese 24 cuando me desperté vi que tenía unos pensamientos que emergían de mi estómago y:
"estoy acostado. es noche. los pensamientos suben por mi pecho y se quedan un rato en mi cerebro. son mi mente real, hablando luego de mucho tiempo. ahora surge otro pensamiento que es aprendido, que no tiene la misma fisonomía, que no sube por mi pecho proveniente del estómago. es un pensamiento inventado, de una vida que he querido plantearme. pero tengo la posibilidad de otra vida, de una vida desde adentro. esta vida es lo único que tengo. las otras vidas, los otros viajes a otros mundos también son mi vida, pero no tienen cabida en este momento. en este momento el mundo es éste. éste es el terreno de lucha no hay otro. otro pensamiento que no es de los míos trata de colarse, pero lo detecto inmediatamente porque es como un adormecimiento, como un consuelo y no una agitación interna. las palabras no debieran consolarnos, pienso, sino que debieran agitarnos hasta la locura. yo sé lo que quiero. pero de alguna forma, con una mente que no es la mía, lo niego. quiero paz y no quiero guerra en mi pecho. pero hoy sé que es al revés. quiero guerra, quiero hacer lo más difícil, para que me duela y sea grato, hay que vivir para saber ciertas cosas. es increíble que piense en hacer eso que estoy pensando hacer e inmediatamente surja esa sensación en el estómago. si es sólo un pensamiento. cómo explicas que un pensamiento, que una simple idea puede llegar hasta tu estómago y presionarlo. la mente, éste es un mejor centro.
y me estoy muriendo.
me pusieron acá para que me fuera muriendo. mi final me está llamando. la soledad la soledad más absoluta me quiere entre sus filas. saberlo me causa una tristeza casi dulce casi alegría.
El 24 de agosto me puse a ver pánico y locura en las vegas y llegué a un blog interesantísimo. El autor publicaba desde su teléfono móvil. Su vida estaba expuesta a la velocidad de la luz. Cuando uno de nosotros abre un blog, lo que quiere ver es otra vida real que está transcurriendo en este momento. Quieren ver el wax point de otro. Cuando uno de nosotros crea un blog, quiere recibir comentarios alentadores. El punto que une ambas intenciones es la onestidad.
El 24 de agosto es uno de los 3 días en que el mundo se abrió, en que los manes ascendieron y hubo puente del hombre al orificio que está en el centro, por donde se ve la estrella de sirio, en el techo de la carpa del circo.
sábado, agosto 26, 2006
martes, agosto 22, 2006
A ver a Parra ;]
Alguien me dijo algo de verdad. Le bastó una letra para decírmelo.
Caminábamos y me preguntó si yo conocía la vitamina Z. Me dijo que le parecía a veces que su conciencia venía de otro mundo. Le iba a decir que las vitaminas llegaban a mi entender hasta la E pero me dio verguenza. Seguimos caminando sin rumbo fijo.
Yo también buscaba la salida del metro. Los túneles se abrían en todas las direcciones. Unos subían, otros parece que bajaban. De unos provenía una luz intensa y una música, como quejidos gitanos. Entramos.
Una señorita de buena presencia nos ofreció vino en una bandeja. Su sonrisa era ezquisita, esa luz la favorecía y nos favorecía a todos. Creo que en estos sueños he ido aprendiendo lo que es la realidad.
¿A mí?, pregunté. Sí, me dijo con la cabeza. Me acerqué al centro de la tribu y me saqué los zapatos mientras la miraba a los ojos. Sin ella yo no soy nada. Me descubrí zapateando unas cuecas terribles.
El tren pasó tarde. Ya no era preciso abordarlo. Pronto fue urgente abordar y no quise salir a buscarlos al túnel, pero fui. Desde un extremo de la línea, le preguntaba a la oscuridad ¿están ahí?
Cuando el tren vino a toda velocidad, fue preciso despertar.
Ya no estoy más en esa carrera desenfrenada bajo la tierra. Pararon el mundo y me pude bajar, me bajé como pude. Ahora estoy camino a regar las plantas que están encima de la cómoda frente al espejo y sé lo que es la tristeza. Estoy más solo que nunca. Dejé de creer en mis propios sueños. Pero soy el sueño de una estrella.
Trato de fingir demencia pero no me resulta. Estoy más cuerdo que loco. Los demás actores de la obra se sobreactúan, pero yo no. Estoy empezando a formar parte del teatro callejero.
El principito que me dijo la verdad está llorando. Lo veo llorar en la oscuridad. Ahora sé que lo que me decía era el sentido de su existencia. No es más que un pobre niño. Pendejo. Pero lo quiero con toda mi alma, pero me río en su cara de sus lágrimas que caen como meteoritos en la noche, como mosquitos en la red atrapa moscas.
Pelos podrán perderse, pero la vida no se pierde nunca.
Caminábamos y me preguntó si yo conocía la vitamina Z. Me dijo que le parecía a veces que su conciencia venía de otro mundo. Le iba a decir que las vitaminas llegaban a mi entender hasta la E pero me dio verguenza. Seguimos caminando sin rumbo fijo.
Yo también buscaba la salida del metro. Los túneles se abrían en todas las direcciones. Unos subían, otros parece que bajaban. De unos provenía una luz intensa y una música, como quejidos gitanos. Entramos.
Una señorita de buena presencia nos ofreció vino en una bandeja. Su sonrisa era ezquisita, esa luz la favorecía y nos favorecía a todos. Creo que en estos sueños he ido aprendiendo lo que es la realidad.
¿A mí?, pregunté. Sí, me dijo con la cabeza. Me acerqué al centro de la tribu y me saqué los zapatos mientras la miraba a los ojos. Sin ella yo no soy nada. Me descubrí zapateando unas cuecas terribles.
El tren pasó tarde. Ya no era preciso abordarlo. Pronto fue urgente abordar y no quise salir a buscarlos al túnel, pero fui. Desde un extremo de la línea, le preguntaba a la oscuridad ¿están ahí?
Cuando el tren vino a toda velocidad, fue preciso despertar.
Ya no estoy más en esa carrera desenfrenada bajo la tierra. Pararon el mundo y me pude bajar, me bajé como pude. Ahora estoy camino a regar las plantas que están encima de la cómoda frente al espejo y sé lo que es la tristeza. Estoy más solo que nunca. Dejé de creer en mis propios sueños. Pero soy el sueño de una estrella.
Trato de fingir demencia pero no me resulta. Estoy más cuerdo que loco. Los demás actores de la obra se sobreactúan, pero yo no. Estoy empezando a formar parte del teatro callejero.
El principito que me dijo la verdad está llorando. Lo veo llorar en la oscuridad. Ahora sé que lo que me decía era el sentido de su existencia. No es más que un pobre niño. Pendejo. Pero lo quiero con toda mi alma, pero me río en su cara de sus lágrimas que caen como meteoritos en la noche, como mosquitos en la red atrapa moscas.
Pelos podrán perderse, pero la vida no se pierde nunca.
domingo, agosto 20, 2006
viernes, agosto 18, 2006
Castaneda conoce a Heidegger, Jamoncialis conoce a Carolina Tres Estrellas, Eddie Pistolas conoce a Marianich!
Sí, sé que ustedes quieren saber qué se dijeron.
Bueno pues éste fue un encuentro de lo más particular, en una mesa té club en el mundo de Alicia en el país de las Maravillitz. Todo empezó cuando yo le mandé un mensaje de texto a una amiga que decía "te deseo", y me desperté gritando y angustiado. Menos mal que ella nunca lo recibió, claro que la proyección que yo tengo de ella tiene que haberlo recibido sí o sí porque me ví apretar el botón de mi teléfono nuevo. Qué problema, pero todo desaparece cuando conjugo la unión. Problema sería si no tuviera cómo responder.
Pero entonces la conversación se empieza a poner entretenida. Veamos primero lo de Castaneda y Heidegger que es como lo más engorroso. Qué no se dijeron. Pero al final concordaron en que el tiempo es lo que es: un abanico de posiblidades que se abrió en el presente, y que ya no se cierra más; en él están el pasado y el futuro, y el presente obviamente que los contiene a los dos. Es un abanico de tres puntas. El universo consiste en el presente abriéndose a todas las posibilidades, en cada uno de nosotros. ¿Confuso? No tanto. Entonces el tiempo no transcurre, se abre. No es como la hora, que pasa, es más como el cielo, que está ahí todo el rato y nos acompaña y nos atrae y nos empuja, todo rejuntito.
Después viene lo de Carolina Tres Estrellas con Manuel Marín. Ambos son tan piolas, que no se dijeron tanto, pero se miraron hasta por debajo de la lengua. Se olfatearon, se podría decirse, como los perritos, y Carolina Tres Estrellas se amarró el moñito en la coronilla varias veces. Manulito Marín se tironeaba el pelo, se reía y comentaba ciertas cosas con Heidegger, para pasar más piola. Así estuvieron una horita o dos, como encerrados en la pieza oscura, tomando tecito y parándose a cada rato.
Eddie Pistolas y Marianich, otro tanto. Ella se quedaba quieta y bailaba a intervalos muy irregulares, y Eddie gritaba y se tiraba la cola y se sacudía del pescuezo y se moría. Claro que estaba anfetaminado y ella también quiso anfetaminarse, entonces Eddie le dijo, mejor unos trip, y miró la hora y se fue con su conquista por la puerta del castillo de naipes, a reunirse con su dealer, seguramente.
No le dijo ni chao a Carolina Tres Estrellas y ella se lo quedó mirándolo, y como no la pescara se cagó de la risa junto conmigo. Es que es un plato este Eddie.
Bueno pues éste fue un encuentro de lo más particular, en una mesa té club en el mundo de Alicia en el país de las Maravillitz. Todo empezó cuando yo le mandé un mensaje de texto a una amiga que decía "te deseo", y me desperté gritando y angustiado. Menos mal que ella nunca lo recibió, claro que la proyección que yo tengo de ella tiene que haberlo recibido sí o sí porque me ví apretar el botón de mi teléfono nuevo. Qué problema, pero todo desaparece cuando conjugo la unión. Problema sería si no tuviera cómo responder.
Pero entonces la conversación se empieza a poner entretenida. Veamos primero lo de Castaneda y Heidegger que es como lo más engorroso. Qué no se dijeron. Pero al final concordaron en que el tiempo es lo que es: un abanico de posiblidades que se abrió en el presente, y que ya no se cierra más; en él están el pasado y el futuro, y el presente obviamente que los contiene a los dos. Es un abanico de tres puntas. El universo consiste en el presente abriéndose a todas las posibilidades, en cada uno de nosotros. ¿Confuso? No tanto. Entonces el tiempo no transcurre, se abre. No es como la hora, que pasa, es más como el cielo, que está ahí todo el rato y nos acompaña y nos atrae y nos empuja, todo rejuntito.
Después viene lo de Carolina Tres Estrellas con Manuel Marín. Ambos son tan piolas, que no se dijeron tanto, pero se miraron hasta por debajo de la lengua. Se olfatearon, se podría decirse, como los perritos, y Carolina Tres Estrellas se amarró el moñito en la coronilla varias veces. Manulito Marín se tironeaba el pelo, se reía y comentaba ciertas cosas con Heidegger, para pasar más piola. Así estuvieron una horita o dos, como encerrados en la pieza oscura, tomando tecito y parándose a cada rato.
Eddie Pistolas y Marianich, otro tanto. Ella se quedaba quieta y bailaba a intervalos muy irregulares, y Eddie gritaba y se tiraba la cola y se sacudía del pescuezo y se moría. Claro que estaba anfetaminado y ella también quiso anfetaminarse, entonces Eddie le dijo, mejor unos trip, y miró la hora y se fue con su conquista por la puerta del castillo de naipes, a reunirse con su dealer, seguramente.
No le dijo ni chao a Carolina Tres Estrellas y ella se lo quedó mirándolo, y como no la pescara se cagó de la risa junto conmigo. Es que es un plato este Eddie.
FIN
jueves, agosto 17, 2006
JUAN RULFO
Mira. mira hacia allá. Allí está la media luna de punta a cabo.
Nos sentamos y San Peter, como yo le digo, sacó unos pancitos del bolsillo y me los estiró. Yo, que quedé lejos los tomé. Acércate me dijo San Peter. Yo reptando sobre mis nalgas fui más cerca de él. Me miró un segundito mientras amansaba su pan. El de él era pan con miga y el mío tenía una rebanada de queso azul. Era un queso celeste de un nimal que San Peter no me quería decir cuál era. No importó de qué era el pan, porque me lo comí más de una vez.
En mis sueños había visto cosa semejante. Un atardecer que no paraba nunca. Y las montañas.
Me dejé caer de espaldas con las piernas cruzadas. Me atravesó una deliciosa sensación. Entonces me puse a pensar cosas difíciles, problemas imposibles. Y pensaba en ciertas posibilidades que más vale no recordar ahora. Mientras tanto, el viento arrullaba y yo me daba cuenta que cada vez soplaba con más fuerza, sólo cuando yo detenía mi pensar.
Me vino a la memoria un arbusto maravilloso. Lo había visto hace muchísimo tiempo. Y saben qué, de pronto me dio por mirar a la izquierda. Allí estaba el arbusto. Azotándose por causa del viento; era tal cual yo lo recordaba. Abrí los ojos y vi los montes, sinuosos, rodeándonos a miles de kilómetros de distancia.
Por supuesto que vamos a hacer algo en este lugar. Crees que te traje al culo del mundo para nada.
Nos sentamos y San Peter, como yo le digo, sacó unos pancitos del bolsillo y me los estiró. Yo, que quedé lejos los tomé. Acércate me dijo San Peter. Yo reptando sobre mis nalgas fui más cerca de él. Me miró un segundito mientras amansaba su pan. El de él era pan con miga y el mío tenía una rebanada de queso azul. Era un queso celeste de un nimal que San Peter no me quería decir cuál era. No importó de qué era el pan, porque me lo comí más de una vez.
En mis sueños había visto cosa semejante. Un atardecer que no paraba nunca. Y las montañas.
Me dejé caer de espaldas con las piernas cruzadas. Me atravesó una deliciosa sensación. Entonces me puse a pensar cosas difíciles, problemas imposibles. Y pensaba en ciertas posibilidades que más vale no recordar ahora. Mientras tanto, el viento arrullaba y yo me daba cuenta que cada vez soplaba con más fuerza, sólo cuando yo detenía mi pensar.
Me vino a la memoria un arbusto maravilloso. Lo había visto hace muchísimo tiempo. Y saben qué, de pronto me dio por mirar a la izquierda. Allí estaba el arbusto. Azotándose por causa del viento; era tal cual yo lo recordaba. Abrí los ojos y vi los montes, sinuosos, rodeándonos a miles de kilómetros de distancia.
Por supuesto que vamos a hacer algo en este lugar. Crees que te traje al culo del mundo para nada.
martes, agosto 15, 2006
EL PUNTO DE ENCAJE
Quien abra este blog en sueños, corre peligro de sonreír.El soñador de este sitio se adecuará bien a 1 de estas cuatro flores.
La voz que se lo comunique deberá ser rica en acentos españolísimos.
Como un españolete de la península que rápidamente quiere saber.
Ella, la soñadora, no se lo dirá todo, puesto que no sabe mentir.
Por lo tanto tampoco sabrá confundir al gallego y su voz hidropónica.
Ella, la soñadora, viajará sola con su voz por estos párrafos.
Y observará las cuatro flores a través de los sonidos que ellas en sus oídos producen.
La idea es cortar con los párpados la flor que elijan.
Recogerla del suelo atmosférico.
Y llevársela lejos a sus respectivas piezas.
El soñador despertará de este sueño con una idea fija.
Plantará la flor en el macetero que está encimita de la cómoda.
Al lado de los portarretratos, abajito del espejo.
No se convencerá fácilmente, pero lo hará a falta de otra ocupación.
Además le parecerá muy rara la aparición de ese macetero.
Si el espejo es lo bastante grande, podrá perforarlo con su cuerpo.
Entrará en una nueva realidad onírica, totalmente fantástica.
Su desafío será volver a la tierra.
Se recomienda guardar energías para después.
La soñadora preparará la almohada y las sábanas para un feliz retorno.
Como buena madre e hija.
Mientras el soñador se pierde por las callejuelas de la Internet.
Retrocediendo cada vez más en el tiempo.
Y tirando toda la carne a la parrilla como suponemos que será.
Al despertar, todavía no estará en su mundo.
Tampoco es el mundo de la soñadora probablemente.
Pero se tendrán el uno al otro, algo es algo.
Una definición de brujería: pensar en el futuro, sabiendo que no existe.
Muchas gracias y felices despertares.
viernes, agosto 11, 2006
A LA VELOCIDAD DE LA LUZ
Soy un pajarraco chico bueno pa mover el cuello, tengo varios cuellos en realidad. Cuando me pego en una rama chiquitita medio camuflao pa que no me vean ni yo vea, de repente siento que todas las palomas se van a mover a donde tan tirando miguitas. Yo no cacho del tiempo pero, pongámosle como uno o dos segundos antes cacho, cacho que se van a mover todas las palomitas porque ellas saben o ven adónde están las tías y los tíos tirando miguitas, tonces yo me preparo po. Tonces cuando viene el temblor o aleteo fulminante de palomas, yo ya estoy con una pura pata pegá en la rama, y la otra pata en el aire y ya casi volando en realidad. Y tonces las palomas parten soplás pero son grandes, son lentejas y yo llego con mi súper aleteo fulminante un segundo pongámosle antes a las miguitas porque soy chiquitito. Y soy caperuzo, soy rápido como el viento y tal vez soy el viento porque yo no me veo ni las alas de repente, a lo mejor soy pensamiento nomás.
Tonces cuando aterrizo en una ramita o en una banquita porque yo vivo en la plaza de armax, empiezo nomás a mover el cuello pallá y pacá, pa todos los lados en realidad porque tengo el cuello súper flexible, tonce cacho todo el mote de lo que está pasando en mis alrededores. Claro que yo no veo el agua de la fuente ni las cámaras de los fotógrafos porque yo soy un pajarito nomás, yo miro lo que tengo que mirar nomás. Onda lo primero dónde están todos mis compañeros, y si hay alguna rama herida por ahí para no apoyarme nunca en ella (rama herida=donde cayó uno de los míos). Y yo miro y me entero de todo y después me quedo piola, tranquilito nomás esperando que pase alguna lesera. Porque yo no vivo en el presente, siempre vivo en el futuro, en lo que va a venir porque soy pájaro, y el presente lo ocupo nada más que para recargar energías para lo que viene, tonces me preparo para un viaje de ensueño que voy a hacer en la tardecita, si me resulta claro, por los techos de todos los edificios mirando pabajo y pal horizonte y parriba que están las primeras estrellas asomando. Tonce ahora sueño con ese viajecito bakán que voy a hacer y no me preocupo. Toy todo el rato intuyendo nomás. Tranquilo nomás.
Hola, soy el niño que está mirando a ese pajarito que mueve el cuello bacán, y no toy aquí porque a lo mejor soy sólo pensamiento fugaz. Y veo a otro pajarraco que va a chocar contra un tronco y casi en el último minuto se perfila para arriba y sube volando bien pegadito al tronco y lo hizo todo a la velocidad de la luz. Se pasó.
Tonces cuando aterrizo en una ramita o en una banquita porque yo vivo en la plaza de armax, empiezo nomás a mover el cuello pallá y pacá, pa todos los lados en realidad porque tengo el cuello súper flexible, tonce cacho todo el mote de lo que está pasando en mis alrededores. Claro que yo no veo el agua de la fuente ni las cámaras de los fotógrafos porque yo soy un pajarito nomás, yo miro lo que tengo que mirar nomás. Onda lo primero dónde están todos mis compañeros, y si hay alguna rama herida por ahí para no apoyarme nunca en ella (rama herida=donde cayó uno de los míos). Y yo miro y me entero de todo y después me quedo piola, tranquilito nomás esperando que pase alguna lesera. Porque yo no vivo en el presente, siempre vivo en el futuro, en lo que va a venir porque soy pájaro, y el presente lo ocupo nada más que para recargar energías para lo que viene, tonces me preparo para un viaje de ensueño que voy a hacer en la tardecita, si me resulta claro, por los techos de todos los edificios mirando pabajo y pal horizonte y parriba que están las primeras estrellas asomando. Tonce ahora sueño con ese viajecito bakán que voy a hacer y no me preocupo. Toy todo el rato intuyendo nomás. Tranquilo nomás.
Hola, soy el niño que está mirando a ese pajarito que mueve el cuello bacán, y no toy aquí porque a lo mejor soy sólo pensamiento fugaz. Y veo a otro pajarraco que va a chocar contra un tronco y casi en el último minuto se perfila para arriba y sube volando bien pegadito al tronco y lo hizo todo a la velocidad de la luz. Se pasó.
jueves, agosto 10, 2006
Mi vida en esta fracción de segundo
Like Spinning Plates, de Radiohead, es el hit que nunca se hace suficiente. Hay que escucharlo una y otra vez.
Me hablo desde la galaxia. "Tu problema es que no te levantas nunca".
Estoy ahorrando energía para el viaje del punto de encaje.
Me falta terminar de ver carretera perdida y planeta difool. Me pregunto si alcanzaré a lograrlo.
The Mars Volta tiene palabras, por ejemplo This Apparatus Must Be Unearth, que me dejan...
No vivo con personas, vivo con hechos. He cumplido la primera premisa de la brujería.
Creo, en el fondo de mi corazón, que sé lo que estoy haciendo. El poder es ahora mi enemigo.
Me hablo desde la galaxia. "Tu problema es que no te levantas nunca".
Estoy ahorrando energía para el viaje del punto de encaje.
Me falta terminar de ver carretera perdida y planeta difool. Me pregunto si alcanzaré a lograrlo.
The Mars Volta tiene palabras, por ejemplo This Apparatus Must Be Unearth, que me dejan...
No vivo con personas, vivo con hechos. He cumplido la primera premisa de la brujería.
Creo, en el fondo de mi corazón, que sé lo que estoy haciendo. El poder es ahora mi enemigo.
martes, agosto 08, 2006
DEUDAx
Estoy aprendiendo a vivir en deuda. Qué quieren que le haga!
A carolita le debo una visita. A C. le debo un panorama familiar ultrasecreto. A jp. le debo un guión de comix que no le tenga envidia al Incal. A la colomba le debo cariño. A mí me debo una entrada a Cerati. A caremonox le debo traerlo hasta acá. Al caremono de la realidad le debo platita. A SocioEdo le debo DUNE. A la Myriam le debo un cogollito de marihuana. A todos les debo algo. Ya no quiero contraer más deudas porfaaa.
A la princesaBea le debo una visita a Cohaique. Y se la estaré debiendo para siempre. Estoy llorando y entremedio me acuerdo de algo que me tiene que dar risa. Me río fuerte con lágrimas en los ojos.
Quiero vivir en deuda para siempre. Quiero contraer una deuda tras otra. Quiero irlas pagando poco a poco, una tras otra. Quiero vivir la vida de la galaxia. ¿O estaré pidiendo demasiado?
No! Reclamaré para mí todo lo que soy; todo lo que he visto. Y no me puedo olvidar que alguna vez miré con los ojos de la divinidad, como dice Borges.
De qué otra forma podré vivir en adelante, si no es pagando deuda tras deuda, hasta quedar limpio! La visita a carolitax, traer al caremonox, el panorama con la C., el cariño, el cómic. Ojalá que alcance, ojalá que no se me quede algo acá, cuando parta. Pero cuando quede limpio, la muerte me buscará y me tratará de sacar lo último...y yo voy a estar limpio!
Otra broma sangrienta.
A carolita le debo una visita. A C. le debo un panorama familiar ultrasecreto. A jp. le debo un guión de comix que no le tenga envidia al Incal. A la colomba le debo cariño. A mí me debo una entrada a Cerati. A caremonox le debo traerlo hasta acá. Al caremono de la realidad le debo platita. A SocioEdo le debo DUNE. A la Myriam le debo un cogollito de marihuana. A todos les debo algo. Ya no quiero contraer más deudas porfaaa.
A la princesaBea le debo una visita a Cohaique. Y se la estaré debiendo para siempre. Estoy llorando y entremedio me acuerdo de algo que me tiene que dar risa. Me río fuerte con lágrimas en los ojos.
.acá va una foto de la Princesa Bea.
Quiero vivir en deuda para siempre. Quiero contraer una deuda tras otra. Quiero irlas pagando poco a poco, una tras otra. Quiero vivir la vida de la galaxia. ¿O estaré pidiendo demasiado?
No! Reclamaré para mí todo lo que soy; todo lo que he visto. Y no me puedo olvidar que alguna vez miré con los ojos de la divinidad, como dice Borges.
De qué otra forma podré vivir en adelante, si no es pagando deuda tras deuda, hasta quedar limpio! La visita a carolitax, traer al caremonox, el panorama con la C., el cariño, el cómic. Ojalá que alcance, ojalá que no se me quede algo acá, cuando parta. Pero cuando quede limpio, la muerte me buscará y me tratará de sacar lo último...y yo voy a estar limpio!
Otra broma sangrienta.
lunes, agosto 07, 2006
LA gALAXIA SE DESMORONA
En silencio.
Me siento como un tonto al revelarles este secreto. Mi corazón me dice que la galaxia no es eterna.
Los platos voladores vienen escapando de una debacle. Los cometas se lanzan en caída libre.
La galaxia reside en nuestro corazón y en nuestra mente. Ambas estructuras humanas van a caer. Con ellas, caerá el horizonte.
Y no importa.
FRASES SUELTAS:
Yo soporto con mis garras esta galaxia. De mí depende que todo no desaparezca.
Yo pensaba que la galaxia era eterna, pero estaba equivocado, como siempre. De qué sirve que siga hablando. Ya he reclamado lo que es mío: La Galaxia.
Me siento como un tonto al revelarles este secreto. Mi corazón me dice que la galaxia no es eterna.
Los platos voladores vienen escapando de una debacle. Los cometas se lanzan en caída libre.
La galaxia reside en nuestro corazón y en nuestra mente. Ambas estructuras humanas van a caer. Con ellas, caerá el horizonte.
Y no importa.
FRASES SUELTAS:
Yo soporto con mis garras esta galaxia. De mí depende que todo no desaparezca.
Yo pensaba que la galaxia era eterna, pero estaba equivocado, como siempre. De qué sirve que siga hablando. Ya he reclamado lo que es mío: La Galaxia.
domingo, agosto 06, 2006
Algo está pasando. Pilot.
Algo está pasando. Algo con lagartos.
DULCIDIUS
Estoy enfermo de la vesícula inferior derecha. Traigan a Anuma.
DIOGENES
Dulcidius, tú no tienes vesícula.
Mientras tanto, en el laboratorio del profesor Kroff.
KROFF1
Kroff, ¿tienes mi billetera?
KROFF2
¿Tu billetera? ¿Quién demonios crees que soy, Kroff?
KROFF1
Hay que pagarle al loco de las pizzas.
KROFF2
Y cuánto hay que pagarle.
KROFF1
Son setecientos pesos los que faltan. ¿Tú tienes?
Mientras dice esto, kroff1 se dirige por un pasillo a unas habitaciones secretas. A medida que penetra por el pasillo, las cosas van cambiando.
KROFF1
Oh, oh. Siento que fue un error dejar a Kroff a cargo de la situación. Por mientras, el Kroff que soy yo ahora ya está sintiendo los efectos de la confusión del otro Kroff. ¿Dónde está ahora la puerta que había aquí?
En el silencio de la noche, una bicicleta asoma por el horizonte. Anuma viene pedaleando y sus ojos sólo ven las estrellas, es decir no ven el suelo ni la tierra ni los objetos. El niño de bronce está sentado en el aire junto al camino y cuando Anuma pasa al lado suyo, una luciérnaga brota y revolotea en torno a su cabeza.
NIÑO DE BRONCE
¡Suerte, Anuma!
ANUMA (Sin detenerse)
¡Niño de bronce! ¡Al fin!
En lo alto de un árbol, 2 cuervos ven pasar a Anuma como una flecha por la carretera. Están enfrascados en un juego de acertijos.
CUERVO-X
Elijo la luna.
CUERVO-Z
Muéstrame tu decisión, compañero.
CUERVO-X
Allí, esa cara redonda. Su luz es como una revolución silenciosa.
CUERVO-Z
La veo, mi buen amigo. Es una sabia elección. Veamos qué me toca a mí.
El Cuervo-z abandona la rama y aletea por el cielo azulino y vuelve.
CUERVO-X
Y bien. ¿Haz visto algo?
CUERVO-Z
Allí, en esa dirección.
CUERVO-X
¿La casa?
CUERVO-Z
Sí, la casa. En una de sus habitaciones.
CUERVO-X
La veo, mi buen amigo. ¿Es lo que creo que es?
CUERVO-Z
La luz de la llama de una vela.
CUERVO-X
Bien. Para mi siguiente jugada, deberemos de emprender el vuelo.
CUERVO-Z
¿El vuelo? Hacia dónde.
CUERVO-X
Yo te seguiré.
CUERVO-Z
¿Cuál es tu truco, Cuervo-x?
Los cuervos abandonan la rama y se dirigen por el cielo hacia el horizonte, donde en este momento repiquetea la bicicleta de Anuma.
En el laboratorio del profesor Kroff, kroff2 abre el refrigerador.
KROFF1
¿Y el loco de las pizzas?
KROFF2
Creo que se fue. Estaba balbuceando cosas sin sentido.
KROFF1
Kroff, ¿le diste el beso de la transmutación?
KROFF2
Así es. El pobre chico no supo qué bicho le picó.
KROFF1
Bueno, ¿y dejó las pizzas?
KROFF2
Están encima de la mesa. Yo ya comí.
DULCIDIUS
Estoy enfermo de la vesícula inferior derecha. Traigan a Anuma.
DIOGENES
Dulcidius, tú no tienes vesícula.
Mientras tanto, en el laboratorio del profesor Kroff.
KROFF1
Kroff, ¿tienes mi billetera?
KROFF2
¿Tu billetera? ¿Quién demonios crees que soy, Kroff?
KROFF1
Hay que pagarle al loco de las pizzas.
KROFF2
Y cuánto hay que pagarle.
KROFF1
Son setecientos pesos los que faltan. ¿Tú tienes?
Mientras dice esto, kroff1 se dirige por un pasillo a unas habitaciones secretas. A medida que penetra por el pasillo, las cosas van cambiando.
KROFF1
Oh, oh. Siento que fue un error dejar a Kroff a cargo de la situación. Por mientras, el Kroff que soy yo ahora ya está sintiendo los efectos de la confusión del otro Kroff. ¿Dónde está ahora la puerta que había aquí?
En el silencio de la noche, una bicicleta asoma por el horizonte. Anuma viene pedaleando y sus ojos sólo ven las estrellas, es decir no ven el suelo ni la tierra ni los objetos. El niño de bronce está sentado en el aire junto al camino y cuando Anuma pasa al lado suyo, una luciérnaga brota y revolotea en torno a su cabeza.
NIÑO DE BRONCE
¡Suerte, Anuma!
ANUMA (Sin detenerse)
¡Niño de bronce! ¡Al fin!
En lo alto de un árbol, 2 cuervos ven pasar a Anuma como una flecha por la carretera. Están enfrascados en un juego de acertijos.
CUERVO-X
Elijo la luna.
CUERVO-Z
Muéstrame tu decisión, compañero.
CUERVO-X
Allí, esa cara redonda. Su luz es como una revolución silenciosa.
CUERVO-Z
La veo, mi buen amigo. Es una sabia elección. Veamos qué me toca a mí.
El Cuervo-z abandona la rama y aletea por el cielo azulino y vuelve.
CUERVO-X
Y bien. ¿Haz visto algo?
CUERVO-Z
Allí, en esa dirección.
CUERVO-X
¿La casa?
CUERVO-Z
Sí, la casa. En una de sus habitaciones.
CUERVO-X
La veo, mi buen amigo. ¿Es lo que creo que es?
CUERVO-Z
La luz de la llama de una vela.
CUERVO-X
Bien. Para mi siguiente jugada, deberemos de emprender el vuelo.
CUERVO-Z
¿El vuelo? Hacia dónde.
CUERVO-X
Yo te seguiré.
CUERVO-Z
¿Cuál es tu truco, Cuervo-x?
Los cuervos abandonan la rama y se dirigen por el cielo hacia el horizonte, donde en este momento repiquetea la bicicleta de Anuma.
En el laboratorio del profesor Kroff, kroff2 abre el refrigerador.
KROFF1
¿Y el loco de las pizzas?
KROFF2
Creo que se fue. Estaba balbuceando cosas sin sentido.
KROFF1
Kroff, ¿le diste el beso de la transmutación?
KROFF2
Así es. El pobre chico no supo qué bicho le picó.
KROFF1
Bueno, ¿y dejó las pizzas?
KROFF2
Están encima de la mesa. Yo ya comí.
viernes, agosto 04, 2006
Por qué Radiohead
Porque sus letras se pueden leer como poemas también:
And this just feels like spinning plates
I'm living in cloud cukoo land
And this just feels like spinning plates
My body is floating down the moody river
miércoles, agosto 02, 2006
I MIGHT BE WRONG
FAMILIA:
Les cuento. Un soñador profeso acaba de caer en la prisión del tiempo, ¿cómo salir?, cómo escaparse del viento que sopla en la nuca. Las frazadas se subieron, y la columna está al descubierto, en una mañana como onda expansiva polar, como las que tenemos. Qué se filtra en el sueño como reloj despertador de sonidos polifónicos, cuando el despertador es un simple repiqueteo incesante en el cuello. Esa maravilla de sonidos que se filtra en el sueño no debe ser el despertador, debe ser la música de otra galaxia. Mi cuerpo flota en el río de la serenata antártica, como témpano de hielo. Debo levantarme porque soy un guerrero invencible, un cancerbero del gran secreto. Me pongo de pie. He olvidado la frazada y la cama que se aleja por el río polar, del sendero de los témpanos de hielo. Allá su muerte; acá la mía en el continente de hielo. Veo platos voladores, sin duda debe ser un sueño. Yo no sé cómo moverme en este cuerpo de ensueño, me digo. Pero sí sé, me repito. Entonces me pongo a volar en estas nubes cóncavas, subo por el borde de un precipicio hasta la orilla de la cual me caí en sueños, hace muchos sueños, a la edad del trigésimo. Con esa caída se me olvidó quién era. Incal, por qué dejaste que me fuera en esa noche perversa. Mi vida fue un infierno, fue como la de los simios que no saben soñar. Me dejaste en la indiferencia. Ahora me recuperas. Incal, yo lo hago por tí, no quiero la respuesta. Estás en mi corazón, pero eso significa que mi corazón es muy grande, eterno.
Aquí comienza la verdadera historia. Porque me coge por los brazos una brisa sincera. Es sin dobleces, me lleva por unos paleomundos. Aterrizo en los jardines que adornan la calle del sueño. Ella me dice lo que tengo que oir, en este momento. Yo no soy nadie comparado con el intento. Por él, por el espíritu, tengo que hacerlo. Mi vida vale menos que la de los simios que no sueñan ni recuerdan sus sueños, mi vida sin el incal es un infierno.
Esto es transitorio, todo lo hicieron con la intención de hacerlo volar, algún día. Me pierdo en las ideas que tuve en un pasado inexistente (el espíritu no tiene ayeres). ¿Estaban mal, o eran todo lo que podía sacar en limpio en esas noches desiertas? Da lo mismo, lo que hay ahora es lo más importante. Mis antiguos enemigos eran sólo veneno, eran sólo la posibilidad de volverme loco por completo. El incal, el enemigo verdadero, muestra el gran secreto y nos dejará a solas con él, algún día (el mismo cuando los espíritus vuelen la tierra).
Estoy escuchando radiohead, pero nadie me quita de la cabeza que es un soplo venido de afuera, en mi oreja que está en el final de la galaxia. ¿Puede no ser cierto esto? I might be wrong, puedo no estar en lo cierto. Lo que diga yo, no tiene valor alguno frente al valor del momento actual. Me dirijo con pasos retrocedidos hasta la noche, y veo mi jardincito enfermo, con flores mustias; he estado mucho tiempo a la deriva como para poder protegerlo. Quieres estar a salvo, pero no puedes vivir solamente en tu jardincito etéreo. Y sin embargo, es lo único que tienes. El espíritu te lo guardó mientras tú dejas de ser un sueño.
Ahora vienen las ejecuciones. Matan a todos los míos, y yo no me inmuto. Thom Yorke, Maynard James Keenan, caen como sacos de porotos en el suelo. Yo los veo a través de un cristal de estalactitas. Me están matando de a poco por dentro. O debiera decir que yo muero, movido por alguna fuerza inteligible: mi propio intento. He decidido contraer mi universo, y cerrar una a una mis constelaciones. Todo debe volar para siempre. La tarea del barrido, la terrible tarea que sólo nos dejará con la muerte. Se caen las cosas, se acaban las claúsulas, el incal es una luz pequeña que se nos acerca volando al centro de la frente. El incal verde se acerca a nuestro pecho. Parece una luciérnaga. A nuestro alrededor, es noche.
Estoy contento por haber dicho esto. Me pongo azul, mientras se desvanecen mis intentos. Un rayo gigantesco me parte y me deja como una imagen partida, en la noche, una imagen que se aleja y se va lejos y se pierde en el infinito de la noche. Queda la fragancia de mi corazón, pero un disparo de hielo me lo atraviesa y desaparece todo rastro de mí. Se escucha un grito lejanísimo.
Les cuento. Un soñador profeso acaba de caer en la prisión del tiempo, ¿cómo salir?, cómo escaparse del viento que sopla en la nuca. Las frazadas se subieron, y la columna está al descubierto, en una mañana como onda expansiva polar, como las que tenemos. Qué se filtra en el sueño como reloj despertador de sonidos polifónicos, cuando el despertador es un simple repiqueteo incesante en el cuello. Esa maravilla de sonidos que se filtra en el sueño no debe ser el despertador, debe ser la música de otra galaxia. Mi cuerpo flota en el río de la serenata antártica, como témpano de hielo. Debo levantarme porque soy un guerrero invencible, un cancerbero del gran secreto. Me pongo de pie. He olvidado la frazada y la cama que se aleja por el río polar, del sendero de los témpanos de hielo. Allá su muerte; acá la mía en el continente de hielo. Veo platos voladores, sin duda debe ser un sueño. Yo no sé cómo moverme en este cuerpo de ensueño, me digo. Pero sí sé, me repito. Entonces me pongo a volar en estas nubes cóncavas, subo por el borde de un precipicio hasta la orilla de la cual me caí en sueños, hace muchos sueños, a la edad del trigésimo. Con esa caída se me olvidó quién era. Incal, por qué dejaste que me fuera en esa noche perversa. Mi vida fue un infierno, fue como la de los simios que no saben soñar. Me dejaste en la indiferencia. Ahora me recuperas. Incal, yo lo hago por tí, no quiero la respuesta. Estás en mi corazón, pero eso significa que mi corazón es muy grande, eterno.
Aquí comienza la verdadera historia. Porque me coge por los brazos una brisa sincera. Es sin dobleces, me lleva por unos paleomundos. Aterrizo en los jardines que adornan la calle del sueño. Ella me dice lo que tengo que oir, en este momento. Yo no soy nadie comparado con el intento. Por él, por el espíritu, tengo que hacerlo. Mi vida vale menos que la de los simios que no sueñan ni recuerdan sus sueños, mi vida sin el incal es un infierno.
Esto es transitorio, todo lo hicieron con la intención de hacerlo volar, algún día. Me pierdo en las ideas que tuve en un pasado inexistente (el espíritu no tiene ayeres). ¿Estaban mal, o eran todo lo que podía sacar en limpio en esas noches desiertas? Da lo mismo, lo que hay ahora es lo más importante. Mis antiguos enemigos eran sólo veneno, eran sólo la posibilidad de volverme loco por completo. El incal, el enemigo verdadero, muestra el gran secreto y nos dejará a solas con él, algún día (el mismo cuando los espíritus vuelen la tierra).
Estoy escuchando radiohead, pero nadie me quita de la cabeza que es un soplo venido de afuera, en mi oreja que está en el final de la galaxia. ¿Puede no ser cierto esto? I might be wrong, puedo no estar en lo cierto. Lo que diga yo, no tiene valor alguno frente al valor del momento actual. Me dirijo con pasos retrocedidos hasta la noche, y veo mi jardincito enfermo, con flores mustias; he estado mucho tiempo a la deriva como para poder protegerlo. Quieres estar a salvo, pero no puedes vivir solamente en tu jardincito etéreo. Y sin embargo, es lo único que tienes. El espíritu te lo guardó mientras tú dejas de ser un sueño.
Ahora vienen las ejecuciones. Matan a todos los míos, y yo no me inmuto. Thom Yorke, Maynard James Keenan, caen como sacos de porotos en el suelo. Yo los veo a través de un cristal de estalactitas. Me están matando de a poco por dentro. O debiera decir que yo muero, movido por alguna fuerza inteligible: mi propio intento. He decidido contraer mi universo, y cerrar una a una mis constelaciones. Todo debe volar para siempre. La tarea del barrido, la terrible tarea que sólo nos dejará con la muerte. Se caen las cosas, se acaban las claúsulas, el incal es una luz pequeña que se nos acerca volando al centro de la frente. El incal verde se acerca a nuestro pecho. Parece una luciérnaga. A nuestro alrededor, es noche.
Estoy contento por haber dicho esto. Me pongo azul, mientras se desvanecen mis intentos. Un rayo gigantesco me parte y me deja como una imagen partida, en la noche, una imagen que se aleja y se va lejos y se pierde en el infinito de la noche. Queda la fragancia de mi corazón, pero un disparo de hielo me lo atraviesa y desaparece todo rastro de mí. Se escucha un grito lejanísimo.
lunes, julio 31, 2006
LA BATALLA DEL TOPIAX, fragmento
Esto es de cuando yo repartía pizzas en el mar. Me iba pedaleando por toda la costanera, buscando a mi aliado en la distancia y en las olas pequeñas. Una vez toqué la puerta en un departamento de viña y me abrió un ex-compañero de curso. Yo andaba con la chaquetilla azul con rojo de la empresa que no voy a involucrar. Cuando me vio, me hizo pasar con cuática. Adentro estaba todo, pero todo pasando. Había ambiente y había yerba en el ambiente. El departamento era eterno para atrás, y estaba lleno de gente. Las pizzas eran para los cerca de 300 comensales, con razón eran cuatrocientas pizzas. Yo me las había traído con la fuerza de la galaxia. Cuando las dejé encima de la mesa, la torre llegaba hasta más arriba del techo, cosa rara en este tipo de edificaciones.
-Y qué te habías hecho.
-He estado trabajando harto en esto de las pizzas. Me gusta.
-Pero pasa que te presento unos amigos.
-No mejor que sean unas amigas.
Y me llevó a un grupo de renacuajos liderados por un sapo gigante. Eran un grupito cerrado en un círculo debajo de una lamparita de pie apoyada en la pared.
-Manu, el ensoñador número 2.
-Eso fue hace tiempo.
-¿En serio?
-Hola, Manu.
-Hola, como están.
-No te creo. Tiempo que no se te había visto, Manu.
-Tantas lunas.
-No tantas, no tantas.
-Ahora reparte pizzas.
-Tanto como repartir, no.
-¿De verdad eres el número 2?
-Soy el número 40.
En eso una suerte de explosión tuvo lugar en el departamento. Una nube de gases reventó y un sapo verde, acompañado de una mandarina blanca, salieron disparados rumbo a las habitaciones. El departamento consistía en una sala gigantesca y un pasillo oscuro y desenfrenado. A ese pasillo se me iban los ojos no sé con qué causa. El sapo verde gigantesco que me había dicho lo de las tantas lunas, me pesca por el pescuezo y me lleva a una mesa de vapores. Allí hay de todo, bichos diminutos como enanos con pinzas y cucharones bailoteando en un mantel para nada desmantelado, como hechos una furia, y pequeñeces del porte de un estadio de gnomos, adentro del estadio de gnomos, un concurso de pequeña hechizería. El sapo gordo toma unas trompetas y las sopla. Veo, con espanto, que de la trompeta sale una manguera que se va a meter en una parte del muro y se lleva el sonido lejos.
-Así que tú eres el número dos.
-Sí pero me gusta bajarme el rango.
-La elegancia de nosotros, los guerreros águilas.
-No te veo muy águila.
-Sabia observación, Manu. Estás hablando con un ensoñador de los antiguos. Pero no tengo poderes.
-Lástima.
-Sí, lástima. Pero dime, a qué vienes a este departamentito pequeño.
-Te voy a decir la verdad. Vine a traer unas pizzas.
-Y qué sabes tú de las estrellas.
-Nada, que son inobservables.
-Has estado fuera mucho tiempo, Manu.
-Y puedo llevarme un grillo para la casa?
Pero los ojos se me van como sombras a un pepito grillo que revoloteaba en la mesa, al lado de unas poncheras con sangre gelatinosa. Me acerqué con la cabeza a escuchar qué decía.
-Llévame a mí mejor. Te puedo decir un par de secretos.
-Tienes cara de lagartija.
-Es que soy grillo por conveniencia. Tú sabes, los poderes de los grillos.
-Créeme que no tengo idea de qué me estás hablando.
-Llévame y te puedo dar una explicacioncilla.
-Creo que no tengo ganas de llevarme a nadie.
-De verdad eres flojonazo.
-Qué sabes tú de mí?
-Bueno, algo.
Pero en eso me estaba hablando también el sapo gordo. Al parecer, yo le estaba diciendo a todo que sí, porque iba embalado y envalentonado. Y yo le preguntaba cosas.
-Y de los acechadores, quién es el primero?
-Los acechadores también tienen su ranking, pero mantienen en secreto no sólo el ranking, sino también la existencia del ranking.
-Es obvio, puesto que el acecho es una práctica confidencial.
-Es confidencial y no. Verás, al igual que en el ensueño, en el acecho está todo permitido.
-Yo te puedo decir, por ejemplo, que ya sé que me estás contando todo esto porque quieres refrescarme la memoria.
-Así es. Tú todo esto ya lo sabes. Pero pregúntame otra cosa.
-Quién es el ensoñador número uno.
-Jajajajajaja. Eres vivo, Manu.
-Cierto. Eso sólo lo sabe el número 2. Quiere decir que todavía no me han superado.
-El ensoñador número uno es sánchez.
-Cierto. Yo creé a sánchez.
-Pero bueno, sánchez eres tú, no?
Al sapo gordo se le estaban reventando los botones de la camisa. Tenía en la mano derecha un báculo como de rey de alguna isla, y los labios regordetes de sapo se le iban hinchando a medida que hablaba conmigo y se reía de no sé qué cosa, porque yo no estaba ahí para divertirlo ni nada, pero él se la gozaba con mis aseveraciones. Me iba acordando de mi extraño poder. También al sapo se le hinchaban los goznes con el soplido de las trompetas que sin cesar efectuaba, y yo sentía lástima por el vecino recóndito que tenía que escuchar los resoplidos del súper sapo. Me fui deambulando hasta sentarme en unas súper butacas, como en la periferia de un grupillo que hablaba de rock melódico y tuk*.
-Agárrate es lo mejor.
-Agárrate no existe.
-Cuernos, cómo dices eso.
-Es que te prometo que nunca los he escuchado.
-Pero están en la atomósfera dos, por todos los cielos.
-De qué atomósfera dos, qué cielos.
-No tengo idea como la llamas tú.
-Yo no la llamo nada.
-A ver pero pónganse de acuerdo. Están muy enfermos.
-O muy poco enfermos. Acá está la atomósfera cuatro porsiacaso.
-Déjame verla.
-Toma, pero con cuidado.
-No te pares acá.
-Pero es lo mejor agárrate.
Changos, estaba metido en una charla de ensoñadores materialistas, me estaba acordando de todo y necesitaba salir lejos. Por otro lado, la visión de la atomósfera dos me llenaba de curiosidad, de una curiosidad que estaba guardada en una cápsula de mi mente. Pero ya estaba adoptando el discurso materialista. Veía cómo le pasaban la cajita al agárrate. Yo había compuesto parte de esa música en los segundos viajes. Pero cómo enfrentarme a esa cajita de madera, con cuatro puertas a los costados, una para entrar, otra para salir, otra para viajar, otra para descansar y dormir en paz. El diseño de karón, el perro loco o perro from me, toda esa carátula diseñada por mis ojos enfermos de tanta luz, tanta luz en el día, tanta luz nocturna. Los diseños del logotipo de las pizzas, cuando recién partía la empresa, buscando un nicho en el litoral central. Las formas que iban apareciendo y que me sacaban de quicio y al mismo tiempo, me sanaban o yo creía que me sanaban. Agárrate, conchetumadre.
-Esta es la atomósfera dos? Pensaba que era un árbol.
-Atomósfera dos o atomósfera cuatro. Qué te parece?
-Me parece excelente.
-Jajajajaja. Eres tan burdo.
-Es decir no me parece nada. Ya había estado aquí muchas veces.
-Pues bueno esto que escuchas es agárrate.
-Está vacilón agárrate.
-Falta mucho todavía. Después se pone funk.
-Bueno pues te creo. Aquí tienes tu árbol.
De momento, se me olvidaba todo y me ponía a pensar "pero qué árbol", y en seguida me acordaba un poco de algo y luego volvía a olvidar la película y decía "están así a causa de aquél árbol", y me daban ganas de tomar uno de esos frutos melancólicos y echármelo a la boca. Pero ellos disfrutaban de su sombra. Era sólo la sombra la que los hacía escuchar esa música. Por otra parte, si yo no me concentraba en la música, desaparecía de mis oidos. Así tal cual.
* "wevadas"
-Y qué te habías hecho.
-He estado trabajando harto en esto de las pizzas. Me gusta.
-Pero pasa que te presento unos amigos.
-No mejor que sean unas amigas.
Y me llevó a un grupo de renacuajos liderados por un sapo gigante. Eran un grupito cerrado en un círculo debajo de una lamparita de pie apoyada en la pared.
-Manu, el ensoñador número 2.
-Eso fue hace tiempo.
-¿En serio?
-Hola, Manu.
-Hola, como están.
-No te creo. Tiempo que no se te había visto, Manu.
-Tantas lunas.
-No tantas, no tantas.
-Ahora reparte pizzas.
-Tanto como repartir, no.
-¿De verdad eres el número 2?
-Soy el número 40.
En eso una suerte de explosión tuvo lugar en el departamento. Una nube de gases reventó y un sapo verde, acompañado de una mandarina blanca, salieron disparados rumbo a las habitaciones. El departamento consistía en una sala gigantesca y un pasillo oscuro y desenfrenado. A ese pasillo se me iban los ojos no sé con qué causa. El sapo verde gigantesco que me había dicho lo de las tantas lunas, me pesca por el pescuezo y me lleva a una mesa de vapores. Allí hay de todo, bichos diminutos como enanos con pinzas y cucharones bailoteando en un mantel para nada desmantelado, como hechos una furia, y pequeñeces del porte de un estadio de gnomos, adentro del estadio de gnomos, un concurso de pequeña hechizería. El sapo gordo toma unas trompetas y las sopla. Veo, con espanto, que de la trompeta sale una manguera que se va a meter en una parte del muro y se lleva el sonido lejos.
-Así que tú eres el número dos.
-Sí pero me gusta bajarme el rango.
-La elegancia de nosotros, los guerreros águilas.
-No te veo muy águila.
-Sabia observación, Manu. Estás hablando con un ensoñador de los antiguos. Pero no tengo poderes.
-Lástima.
-Sí, lástima. Pero dime, a qué vienes a este departamentito pequeño.
-Te voy a decir la verdad. Vine a traer unas pizzas.
-Y qué sabes tú de las estrellas.
-Nada, que son inobservables.
-Has estado fuera mucho tiempo, Manu.
-Y puedo llevarme un grillo para la casa?
Pero los ojos se me van como sombras a un pepito grillo que revoloteaba en la mesa, al lado de unas poncheras con sangre gelatinosa. Me acerqué con la cabeza a escuchar qué decía.
-Llévame a mí mejor. Te puedo decir un par de secretos.
-Tienes cara de lagartija.
-Es que soy grillo por conveniencia. Tú sabes, los poderes de los grillos.
-Créeme que no tengo idea de qué me estás hablando.
-Llévame y te puedo dar una explicacioncilla.
-Creo que no tengo ganas de llevarme a nadie.
-De verdad eres flojonazo.
-Qué sabes tú de mí?
-Bueno, algo.
Pero en eso me estaba hablando también el sapo gordo. Al parecer, yo le estaba diciendo a todo que sí, porque iba embalado y envalentonado. Y yo le preguntaba cosas.
-Y de los acechadores, quién es el primero?
-Los acechadores también tienen su ranking, pero mantienen en secreto no sólo el ranking, sino también la existencia del ranking.
-Es obvio, puesto que el acecho es una práctica confidencial.
-Es confidencial y no. Verás, al igual que en el ensueño, en el acecho está todo permitido.
-Yo te puedo decir, por ejemplo, que ya sé que me estás contando todo esto porque quieres refrescarme la memoria.
-Así es. Tú todo esto ya lo sabes. Pero pregúntame otra cosa.
-Quién es el ensoñador número uno.
-Jajajajajaja. Eres vivo, Manu.
-Cierto. Eso sólo lo sabe el número 2. Quiere decir que todavía no me han superado.
-El ensoñador número uno es sánchez.
-Cierto. Yo creé a sánchez.
-Pero bueno, sánchez eres tú, no?
Al sapo gordo se le estaban reventando los botones de la camisa. Tenía en la mano derecha un báculo como de rey de alguna isla, y los labios regordetes de sapo se le iban hinchando a medida que hablaba conmigo y se reía de no sé qué cosa, porque yo no estaba ahí para divertirlo ni nada, pero él se la gozaba con mis aseveraciones. Me iba acordando de mi extraño poder. También al sapo se le hinchaban los goznes con el soplido de las trompetas que sin cesar efectuaba, y yo sentía lástima por el vecino recóndito que tenía que escuchar los resoplidos del súper sapo. Me fui deambulando hasta sentarme en unas súper butacas, como en la periferia de un grupillo que hablaba de rock melódico y tuk*.
-Agárrate es lo mejor.
-Agárrate no existe.
-Cuernos, cómo dices eso.
-Es que te prometo que nunca los he escuchado.
-Pero están en la atomósfera dos, por todos los cielos.
-De qué atomósfera dos, qué cielos.
-No tengo idea como la llamas tú.
-Yo no la llamo nada.
-A ver pero pónganse de acuerdo. Están muy enfermos.
-O muy poco enfermos. Acá está la atomósfera cuatro porsiacaso.
-Déjame verla.
-Toma, pero con cuidado.
-No te pares acá.
-Pero es lo mejor agárrate.
Changos, estaba metido en una charla de ensoñadores materialistas, me estaba acordando de todo y necesitaba salir lejos. Por otro lado, la visión de la atomósfera dos me llenaba de curiosidad, de una curiosidad que estaba guardada en una cápsula de mi mente. Pero ya estaba adoptando el discurso materialista. Veía cómo le pasaban la cajita al agárrate. Yo había compuesto parte de esa música en los segundos viajes. Pero cómo enfrentarme a esa cajita de madera, con cuatro puertas a los costados, una para entrar, otra para salir, otra para viajar, otra para descansar y dormir en paz. El diseño de karón, el perro loco o perro from me, toda esa carátula diseñada por mis ojos enfermos de tanta luz, tanta luz en el día, tanta luz nocturna. Los diseños del logotipo de las pizzas, cuando recién partía la empresa, buscando un nicho en el litoral central. Las formas que iban apareciendo y que me sacaban de quicio y al mismo tiempo, me sanaban o yo creía que me sanaban. Agárrate, conchetumadre.
-Esta es la atomósfera dos? Pensaba que era un árbol.
-Atomósfera dos o atomósfera cuatro. Qué te parece?
-Me parece excelente.
-Jajajajaja. Eres tan burdo.
-Es decir no me parece nada. Ya había estado aquí muchas veces.
-Pues bueno esto que escuchas es agárrate.
-Está vacilón agárrate.
-Falta mucho todavía. Después se pone funk.
-Bueno pues te creo. Aquí tienes tu árbol.
De momento, se me olvidaba todo y me ponía a pensar "pero qué árbol", y en seguida me acordaba un poco de algo y luego volvía a olvidar la película y decía "están así a causa de aquél árbol", y me daban ganas de tomar uno de esos frutos melancólicos y echármelo a la boca. Pero ellos disfrutaban de su sombra. Era sólo la sombra la que los hacía escuchar esa música. Por otra parte, si yo no me concentraba en la música, desaparecía de mis oidos. Así tal cual.
* "wevadas"
viernes, julio 28, 2006
azul, violeta, yoga de los ojos, transmutación.
Este blog no ha sido una transferencia sin sentido. A mí me ha ayudado. Gracias a todos por comentar. Pero yo quiero devolverles la mano. Saben, a mí ayudar me parece un acto imposible, pero puede ser sobrio. Si puede ser sobrio, entonces allá voy. Voy a enseñarles el yoga de los ojos.
Va por el camino de dejarse de mirar así nomás. En todo hay una técnica. El yoga de los ojos es para los chicos y para las chicas. Los chicos viven mirando hacia afuera, es decir no se miran nunca. Pues ahora vamos a mirarnos. Es fácil, miren cualquier cosa, pero no la vean con los ojos. Mírense los ojos: allí dentro está reflejada la cosa que están viendo, patas arriba. Miren el sol. Ustedes no saben, pero en sus pupilas brilla el sol. Están absorbiendo luz. Mírense las pupilas absorbiendo luz. Miren los pájaros aletear en grupo. Mírense los ojos cómo miran a los pájaros aletear en grupo. Descansen. Es hora de transportarse un poco.
Vamos a hacer como pánico, vamos a hacer el viaje al centro de la mente. Sus ojos siguen mirando normalmente. Pero ustedes se van al centro de vuestras mentes. Pueden imaginarse que se van al centro de sus cráneos, a convivir con su conciencia más profunda. Desde allí, piensen un segundo. Piensen en lo que ustedes quieran. Entonces pónganse a hacer algo, pero cuidado que el secreto está en no dejar de pensar. Seguimos pensando en nuestra idea favorita mientras hacemos lo que estamos haciendo. El hacer no nos interrumpe en nuestro pensar. Podemos pensar horas y horas en esta historia que estamos imaginando y no dejamos de hacer lo que tenemos que hacer. Estamos en piloto automático, y mientras tanto vemos televisión. Han pasado eternidades, verdad? Ahora fíjense. Van a mirar lo que están viendo sus propios ojos. Lo que van a ver es el mundo mirado a través de sus ojos, pero no se desgasten en ver. Sigan adentro, en el centro de la mente. Sus ojos están mirando por cuenta propia. Y ustedes, desde adentro, se pasean por lo que sus ojos están mirando. Solamente sean testigos de lo que sus ojos ven. Paseen la vista por las cosas, si quieren. Investiguen. Pero no vean a propósito. Estamos en piloto automático. Estamos atestiguando todo desde el centro de la mente. Ahora fíjense.
Vamos a mirar por el rabillo del ojo. Para mirar por el rabillo del ojo no es necesario mirar de reojo. Miren hacia el frente, mientras caminan. Van caminando y mirando hacia el frente, pero van concentrados en lo que pasa en los alrededores. Van concentrados en lo que pasa a su izquierda, pero no miran a su izquierda. Miran hacia el frente. Todo el sector a su izquierda es un campo normal de visión, sólo que no es el frente. No se toma en cuenta nunca lo que está a la izquierda, pero igual se puede ver. Lo que está a la derecha. Nunca nos fijamos en lo que está a la derecha, pero igual podemos fijarnos. Nuestro campo de visión abarca 180 grados. Caminen con los ojos al frente, pero fijándose en lo que pasa tanto en la izquierda como en la derecha. Allí también hay cosas. Sombras que pasan. Chicas que pasan. Se las puede ver por ese sector. El mundo es redondo. Hay un amplio espectro de visión. Ahora fíjense chicas.
Ustedes no necesitan hacer lo anterior. No necesitan mirarse a sí mismas, ustedes viven en ese estado. Ustedes descubrieron que son el universo. Ustedes se ven bonitas. Son bonitas. Son el fiel reflejo de ustedes mismas. Ustedes miran pero se están mirando cómo miran. No necesitan hacer lo que hicieron los chicos. Qué les voy a enseñar. Todavía no lo sé.
Ya sé. Dejen de mirarse a ustedes mismas. Dejen de ser el centro de todo. Hagan como los chicos. Miren hacia afuera. Vean lo que está afuera, vean el mundo. Vean el mundo sin ustedes. Olvídense que son ustedes las que están mirando. Miren las cosas. Miren intensamente las cosas. Hagan el viaje al centro de la mente. Ustedes viven en el centro de la mente. Miren hacia afuera, desde el centro de la mente. No se sientan miradas por un instante. Miren lo que está afuera. No es parte de ustedes, lo que está afuera. Tiene necesidades diferentes. No son las necesidades de ustedes. Quédense en el centro de la mente. Miren cómo sus ojos miran las cosas. Fíjense en el sentido de la vista. Es un regalo hermoso. Ahora fíjense.
Apoyen sus ojos en el fondo de los ojos. Apóyenlos. Ya basta de tenerlos suspendidos por tanto tiempo. Déjenlos descansar, acuéstenlos. Acuéstenlos en las camas que están en el fondo de los ojos. Sientan la cara oculta de sus ojos. El lado oscuro de la luna, la zona que nunca ve la luz. Allí se guardan los resplandores más extraños. Allí es de algodón. Sientan el peso de sus ojos. Sientan lo que cuesta tenerlos siempre arriba, siempre de pie. Acuéstenlos. Desde la cara oscura de sus ojos, conéctense consigo mismas. Para ustedes esto es lo más fácil del mundo. Pero yo les pido que lo hagan concientemente. Conéctense con esa sensación en la base de los ojos. Paseen los ojos por las cosas, gírenlos de arriba abajo, de izquierda a derecha. Y sientan cómo sus ojos tienen energía, cómo son esferas de energía, cómo la energía se acumula en las camas de los ojos. Dejen de leer y hagan eso. Giren los ojos y sientan la energía en el fondo de sus ojos. Sientan que esa energía baja hasta su paladar, hasta su cuello. Ahora bien.
Olvídense de todo esto y miren normalmente. La vida se hizo no para controlarla, sino para dejarla fluir con mínimo control. Los ojos se hicieron para ser nosotros mismos, y no para andar jugando y bromeando. Dejen que sus ojos hagan lo que quieran, miren como sea preciso mirar, ellos saben mucho más que yo. Lo que yo he dicho son juegos, pero sus ojos son reales. Ellos sí que saben ejercitarse correctamente.
Una última sugerencia para los que son ensoñadores. Ensoñadores son los que tienen mucha facilidad para soñar y no se despiertan. Al cerrar los ojos en la noche, calmen sus pensamientos. Sepan que ustedes son mucho más que los pensamientos. Hay por lo menos cuatro centros aparte de la mente. Somos un ser total. Bueno, al parar los pensamientos, ustedes saben que se ven imágenes. Flores, nubes. La sugerencia que les hago es: permítanse mirar estas flores y nubes muy de cerca. Permítanse examinarlas como si fueran científicos al microscopio. Permítanse hacer zoom, permítanse mirar como si estuviesen mirando un punto muy cercano a sus ojos. Dejen que sus ojos quieran mirar de cerca. Elijan un punto, o dejen que sus ojos elijan un punto y váyanse a ese punto, pero váyanse volando, y empiecen a mirarlo con gran detalle. Su superficie, sus detalles cercanos, su íntima forma. Amíwense de esa forma. Permitan que sus ojos se acerquen mucho a esa cosa. Mantengan los pensamientos calmos. No hay nada que pensar. Las imágenes se irán volviendo muy estrambóticas. Encuentren la belleza en las imágenes.
No se permitan pensar. No se dejen guiar por el miedo. Déjense fluir, devánense en los monstruos que están apareciendo. Sientan que algo muy raro pasa, pero no lo racionalicen. Quédense como están, con la mente en completo silencio, y con sus imágenes predilectas apareciendo. No traten de moverse. Muévanse con los ojos. Viajen con sus ojos, todo con los ojos. Es que están haciendo el viaje al interior del sueño, una entrada limpia en el paraíso de los sueños.
Buenas noches amiwos.
Va por el camino de dejarse de mirar así nomás. En todo hay una técnica. El yoga de los ojos es para los chicos y para las chicas. Los chicos viven mirando hacia afuera, es decir no se miran nunca. Pues ahora vamos a mirarnos. Es fácil, miren cualquier cosa, pero no la vean con los ojos. Mírense los ojos: allí dentro está reflejada la cosa que están viendo, patas arriba. Miren el sol. Ustedes no saben, pero en sus pupilas brilla el sol. Están absorbiendo luz. Mírense las pupilas absorbiendo luz. Miren los pájaros aletear en grupo. Mírense los ojos cómo miran a los pájaros aletear en grupo. Descansen. Es hora de transportarse un poco.
Vamos a hacer como pánico, vamos a hacer el viaje al centro de la mente. Sus ojos siguen mirando normalmente. Pero ustedes se van al centro de vuestras mentes. Pueden imaginarse que se van al centro de sus cráneos, a convivir con su conciencia más profunda. Desde allí, piensen un segundo. Piensen en lo que ustedes quieran. Entonces pónganse a hacer algo, pero cuidado que el secreto está en no dejar de pensar. Seguimos pensando en nuestra idea favorita mientras hacemos lo que estamos haciendo. El hacer no nos interrumpe en nuestro pensar. Podemos pensar horas y horas en esta historia que estamos imaginando y no dejamos de hacer lo que tenemos que hacer. Estamos en piloto automático, y mientras tanto vemos televisión. Han pasado eternidades, verdad? Ahora fíjense. Van a mirar lo que están viendo sus propios ojos. Lo que van a ver es el mundo mirado a través de sus ojos, pero no se desgasten en ver. Sigan adentro, en el centro de la mente. Sus ojos están mirando por cuenta propia. Y ustedes, desde adentro, se pasean por lo que sus ojos están mirando. Solamente sean testigos de lo que sus ojos ven. Paseen la vista por las cosas, si quieren. Investiguen. Pero no vean a propósito. Estamos en piloto automático. Estamos atestiguando todo desde el centro de la mente. Ahora fíjense.
Vamos a mirar por el rabillo del ojo. Para mirar por el rabillo del ojo no es necesario mirar de reojo. Miren hacia el frente, mientras caminan. Van caminando y mirando hacia el frente, pero van concentrados en lo que pasa en los alrededores. Van concentrados en lo que pasa a su izquierda, pero no miran a su izquierda. Miran hacia el frente. Todo el sector a su izquierda es un campo normal de visión, sólo que no es el frente. No se toma en cuenta nunca lo que está a la izquierda, pero igual se puede ver. Lo que está a la derecha. Nunca nos fijamos en lo que está a la derecha, pero igual podemos fijarnos. Nuestro campo de visión abarca 180 grados. Caminen con los ojos al frente, pero fijándose en lo que pasa tanto en la izquierda como en la derecha. Allí también hay cosas. Sombras que pasan. Chicas que pasan. Se las puede ver por ese sector. El mundo es redondo. Hay un amplio espectro de visión. Ahora fíjense chicas.
Ustedes no necesitan hacer lo anterior. No necesitan mirarse a sí mismas, ustedes viven en ese estado. Ustedes descubrieron que son el universo. Ustedes se ven bonitas. Son bonitas. Son el fiel reflejo de ustedes mismas. Ustedes miran pero se están mirando cómo miran. No necesitan hacer lo que hicieron los chicos. Qué les voy a enseñar. Todavía no lo sé.
Ya sé. Dejen de mirarse a ustedes mismas. Dejen de ser el centro de todo. Hagan como los chicos. Miren hacia afuera. Vean lo que está afuera, vean el mundo. Vean el mundo sin ustedes. Olvídense que son ustedes las que están mirando. Miren las cosas. Miren intensamente las cosas. Hagan el viaje al centro de la mente. Ustedes viven en el centro de la mente. Miren hacia afuera, desde el centro de la mente. No se sientan miradas por un instante. Miren lo que está afuera. No es parte de ustedes, lo que está afuera. Tiene necesidades diferentes. No son las necesidades de ustedes. Quédense en el centro de la mente. Miren cómo sus ojos miran las cosas. Fíjense en el sentido de la vista. Es un regalo hermoso. Ahora fíjense.
Apoyen sus ojos en el fondo de los ojos. Apóyenlos. Ya basta de tenerlos suspendidos por tanto tiempo. Déjenlos descansar, acuéstenlos. Acuéstenlos en las camas que están en el fondo de los ojos. Sientan la cara oculta de sus ojos. El lado oscuro de la luna, la zona que nunca ve la luz. Allí se guardan los resplandores más extraños. Allí es de algodón. Sientan el peso de sus ojos. Sientan lo que cuesta tenerlos siempre arriba, siempre de pie. Acuéstenlos. Desde la cara oscura de sus ojos, conéctense consigo mismas. Para ustedes esto es lo más fácil del mundo. Pero yo les pido que lo hagan concientemente. Conéctense con esa sensación en la base de los ojos. Paseen los ojos por las cosas, gírenlos de arriba abajo, de izquierda a derecha. Y sientan cómo sus ojos tienen energía, cómo son esferas de energía, cómo la energía se acumula en las camas de los ojos. Dejen de leer y hagan eso. Giren los ojos y sientan la energía en el fondo de sus ojos. Sientan que esa energía baja hasta su paladar, hasta su cuello. Ahora bien.
Olvídense de todo esto y miren normalmente. La vida se hizo no para controlarla, sino para dejarla fluir con mínimo control. Los ojos se hicieron para ser nosotros mismos, y no para andar jugando y bromeando. Dejen que sus ojos hagan lo que quieran, miren como sea preciso mirar, ellos saben mucho más que yo. Lo que yo he dicho son juegos, pero sus ojos son reales. Ellos sí que saben ejercitarse correctamente.
Una última sugerencia para los que son ensoñadores. Ensoñadores son los que tienen mucha facilidad para soñar y no se despiertan. Al cerrar los ojos en la noche, calmen sus pensamientos. Sepan que ustedes son mucho más que los pensamientos. Hay por lo menos cuatro centros aparte de la mente. Somos un ser total. Bueno, al parar los pensamientos, ustedes saben que se ven imágenes. Flores, nubes. La sugerencia que les hago es: permítanse mirar estas flores y nubes muy de cerca. Permítanse examinarlas como si fueran científicos al microscopio. Permítanse hacer zoom, permítanse mirar como si estuviesen mirando un punto muy cercano a sus ojos. Dejen que sus ojos quieran mirar de cerca. Elijan un punto, o dejen que sus ojos elijan un punto y váyanse a ese punto, pero váyanse volando, y empiecen a mirarlo con gran detalle. Su superficie, sus detalles cercanos, su íntima forma. Amíwense de esa forma. Permitan que sus ojos se acerquen mucho a esa cosa. Mantengan los pensamientos calmos. No hay nada que pensar. Las imágenes se irán volviendo muy estrambóticas. Encuentren la belleza en las imágenes.
No se permitan pensar. No se dejen guiar por el miedo. Déjense fluir, devánense en los monstruos que están apareciendo. Sientan que algo muy raro pasa, pero no lo racionalicen. Quédense como están, con la mente en completo silencio, y con sus imágenes predilectas apareciendo. No traten de moverse. Muévanse con los ojos. Viajen con sus ojos, todo con los ojos. Es que están haciendo el viaje al interior del sueño, una entrada limpia en el paraíso de los sueños.
Buenas noches amiwos.
miércoles, julio 26, 2006
La batalla del topia, segunda parte
Escenas del capítulo anterior... "El sueño de Colomba"
Pensé que podría interesarles esto. El ser se conquista desde el no-ser. Estoy en un estado de vacío mental. Era cosa que yo viera a alguien hacerlo, y jodo lo hizo. En medio de la conversación, puso los ojos de una forma especial. Así estoy yo ahora, le copié, acostado sobre mi costado derecho, tapado hasta el cuello, el costado izquierdo mirando hacia el cielo. Me invaden imágenes de flores terribles.(Aquí va una flor)
(Aquí va otra flor)
Segunda parte... "La estrategia de un guerrero"
Un mapa del campo de batalla:
₪
Es algo interno y externo. Es algo externo, pero sutilmente interno. Voy a enfrentarme al enemigo que he estado esperando toda mi vida. Concientemente, hace 5 años. Su nombre es sánchez.
Antiguamente lo conocí como djkéchov. Hoy se sacó esa máscara. Estuve con él en mi pequeño reducto. Sus propios amigos lo echaron al agua. Hoy nos encontraremos de nuevo, en el mismo reducto. El patio de mi infancia espera en la casa de temuco . Antenoche, yo fui victorioso. Nadé entre las matas y los troncos, como si fuera el fondo del océano en mi mente. Hoy, el triunfador deberá ser el espíritu inconciente, el intento.
Mi estrategia será cantar hung up:
Morderme la cabeza y no soltarme. Estoy perdido.
Quedarse pasmado y yo también. Tengo una chance.
Con mi viejo nos vinimos cantando. Quiero mucho a mi viejo sin darme cuenta ni siquiera en este momento. Yo tocaba el piano y él cantaba. En los versos, yo agarraba la guitarra, en el coro, me ponía a tocar el piano con una sola mano, luego soltaba la guitarra y empezaba a tocar el piano con las dos manos. El sonido de una sola mano es el sonido del piano.
Estos son los acontecimientos recientes. No hay más que decir. El desafío está planteado. El futuro está escrito en sueños. Al caminar por la calle, de repente veo a sánchez. Es una bolsa de basura en el camino al lado de un árbol, o es un medidor de agua en una casa a un costado, que parece perro, pero se oculta. Bueno, chau a todos. Que madonna me traiga de vuelta.
Antiguamente lo conocí como djkéchov. Hoy se sacó esa máscara. Estuve con él en mi pequeño reducto. Sus propios amigos lo echaron al agua. Hoy nos encontraremos de nuevo, en el mismo reducto. El patio de mi infancia espera en la casa de temuco . Antenoche, yo fui victorioso. Nadé entre las matas y los troncos, como si fuera el fondo del océano en mi mente. Hoy, el triunfador deberá ser el espíritu inconciente, el intento.
Mi estrategia será cantar hung up:
Time goes by... so slowly, time goes by...Sánchez tendrá 3 opciones. Cantar strawberry fields. En ese caso estoy muerto.
Let me take you down, 'cause I'm going to...
Morderme la cabeza y no soltarme. Estoy perdido.
Quedarse pasmado y yo también. Tengo una chance.
Con mi viejo nos vinimos cantando. Quiero mucho a mi viejo sin darme cuenta ni siquiera en este momento. Yo tocaba el piano y él cantaba. En los versos, yo agarraba la guitarra, en el coro, me ponía a tocar el piano con una sola mano, luego soltaba la guitarra y empezaba a tocar el piano con las dos manos. El sonido de una sola mano es el sonido del piano.
Estos son los acontecimientos recientes. No hay más que decir. El desafío está planteado. El futuro está escrito en sueños. Al caminar por la calle, de repente veo a sánchez. Es una bolsa de basura en el camino al lado de un árbol, o es un medidor de agua en una casa a un costado, que parece perro, pero se oculta. Bueno, chau a todos. Que madonna me traiga de vuelta.
(Aquí va otra mandonna)
·transmutación·
·transmutación·
lunes, julio 24, 2006
la entrevista do jodoro₪sky
Pude tomar nota de todo lo que decía jodorowsky, pero no sé dónde quedaron las notas. En la cocina no estaban. Abrí los veladores. Me daba la sensación de que las había guardado hace mucho tiempo. Después seguí mis pasos por la casa. En todas las partes echaba una revisadita. Al lado del teléfono. Metía las manos entremedio de los cojines de los sillones, sólo para sacarlas con el aliento de otra dimensión. Luego metí mis manos de nuevo para saludar a los seres de esas latitudes.
En el supermercado me di cuenta que tenía la mano verde, cuando sacaba una cajita de leche con chocolate del estante y me miraba el arco de la mano izquierda. Me conté los dedos y tenía cinco. Pero de inmediato, aunque tenía cinco, me fui a esconder al pasillo de los chocolates y miraba la contundente oferta. Entre mirada y mirada me miraba la mano escondida en el bolsillo del sweater: seguía verde. Luego la saqué y se le fueron las sombras, entonces me dirigí a la caja a pagar. Casualmente no llevaba nada, puesto que la leche con chocolate la había abandonado en un estante cualquiera, por ejemplo el de los cereales kellog's, en mi frenesí sangriento. No importaba, no importaba volver a la casa con las manos vacías, así que me fui.
En la casa encontré las notas. Pero no eran como me acordaba que eran. Por ejemplo, yo buscaba una hoja de cuaderno viejo, y lo que encontré era más como una hoja de carta doblada en dos. Mi cerebro sugirió que era una broma sangrienta, pero ya era suficiente con lo sangriento. Por ejemplo, yo me acordaba que en una parte la palabra clave era "yo quiero". Al releerlas, me di cuenta que era "yo puedo".
Con mi cuerpo, yo puedo vivir.
Con mi libido, yo puedo crear.
Con mi corazón, yo puedo amar.
Con mi mente, yo puedo ser.
Y a continuación, inmediatamente después, lo siguiente:
Con mi mente, yo puedo ser.
Con mi corazón, yo puedo amar.
Con mi libido, yo puedo crear.
Con mi cuerpo, yo puedo vivir.
Estas posibilidades me llenaron de un instinto sangriento. Me dirigí a mi cama y caí en ella de bruces. Como nunca apago la radio de mi pieza, me encontré cantando una melodía azulina. Yo cantaba la parte del bajo. Tunn. Ésa era mi parte. Entretanto, me repetía las frases del yo puedo.
Hasta ayer, yo estaba en la reñaca habitando mi mente. Hoy en la mañanita, me levanté pensando que un guerrero recorre el mundo. Bajé por la bajadita y me encontré con el mar que por última vez veré. He visto. Luego, mientras caminaba, me acordé de las tardes interminables, de los juegos de dominó suicida, de las caras de todos y de cómo, entre broma y broma, nos acercábamos a la mejor definición de conciencia: acordarse.
Me acordé de algo que yo quiero hacer y no puedo. Yo quiero ver energía. Por extraño que parezca, la energía a la que yo aspiro no estaba en el mar, ni en el mar y el cielo juntos, ni en el mar y valparaíso y el cielo juntos, sino dentro. Es una cosa difícil de explicar, a lo mejor en la mañanita... Yo quería llegar a ver la entrevista de jodorowsky.
Por primera vez en mi vida soy un peregrino. Otras frases de jodorowsky, y que están anotadas en el papel que cambia, fueron "el océano es inmenso". "Ven a comerte una carbonada! Yo te lavo los calcetines! (esto se lo decía violeta a don jodo)". "Era acontecimiento". Hay otras. Vale la pena que las ponga, si todo desaparecerá(?)
Tengo que llegar hasta la marca con la figurita abstracta, para que lean lo de radiohead. No sé si quiero escribir tanto. Hay un koan que tengo que resolver en sueños. Tengo que tardarme eternidades para poder resolverlo finalmente. Tengo que botar murallas en sueños, como mi viejo. Chocó con todo contra un estante de libros. Yo lo vi. Y no pude contener la risa, es decir, mi cuerpo sufre ataques de risa de cuando en cuando.
Ahora tengo un vaso y mi cepillo de dientes adentro. Al lado, está mi animal predilecto: el elefante. Mi animal de poder. En estas circunstancies, tengo que pensar que estoy en el baño, en la casa de temuco, sin poder llegar al lavamanos porque tengo cinco años. Tengo que pensar en abstracto. Tengo que llenar un cuaderno con todas las posibilidades. Por ejemplo, esta mañana me levanté en la isla de reñaca y tomé mi bicicleta y bajé por la cuesta hasta llegar al mar. Por ejemplo, esta mañana me levanté y en la casa había un lobo marino. Lo esquivé sin despertarlo y salí de la casa inmediatamente al mar. Todo eso hice. Por ejemplo, tomé la micro 1 y me bajé en la plaza. De ahí caminé hasta el terminal de buses y tomé el bus de las 8.
Ver a don jodo fue como una revelación porque me di cuenta de una cosa: todavía está vivo. Nicanor Parra, vivo. Y sin embargo los 3 somos mortales, es decir no somos en absoluto inmortales. Estas ideas bellas desaparecerán, la barca que atraviesa el océano inmenso, hasta "la muerte supersónica" va a morir. Es como demasiado, y sin embargo cuando vi los pájaros aletear en el cielo esta mañana, en el terminal de buses, pensé que las montañas eran sobrias. El universo es sobrio. La muerte es la cosa más sobria. Nada de halagos, sin florituras. Saco una rebanada de energía abstracta. La lleno con agua hirviente que flota en el vacío de la casa.
La pongo debajo de la almohada. Cuando me acuesto, está en mis pies. Cuando cierro los ojos, la tinta verde fosforescente aflora en las paredes. En el sueño, la barca de mi mente es atravesada por olas que vienen del infinito. El infinito me llama a través de estas inmensas olas. Pero de repente, entre todo eso me acuerdo del koan. Ha llegado el momento de resolverlo, de una vez por todas.
En el supermercado me di cuenta que tenía la mano verde, cuando sacaba una cajita de leche con chocolate del estante y me miraba el arco de la mano izquierda. Me conté los dedos y tenía cinco. Pero de inmediato, aunque tenía cinco, me fui a esconder al pasillo de los chocolates y miraba la contundente oferta. Entre mirada y mirada me miraba la mano escondida en el bolsillo del sweater: seguía verde. Luego la saqué y se le fueron las sombras, entonces me dirigí a la caja a pagar. Casualmente no llevaba nada, puesto que la leche con chocolate la había abandonado en un estante cualquiera, por ejemplo el de los cereales kellog's, en mi frenesí sangriento. No importaba, no importaba volver a la casa con las manos vacías, así que me fui.
En la casa encontré las notas. Pero no eran como me acordaba que eran. Por ejemplo, yo buscaba una hoja de cuaderno viejo, y lo que encontré era más como una hoja de carta doblada en dos. Mi cerebro sugirió que era una broma sangrienta, pero ya era suficiente con lo sangriento. Por ejemplo, yo me acordaba que en una parte la palabra clave era "yo quiero". Al releerlas, me di cuenta que era "yo puedo".
Con mi cuerpo, yo puedo vivir.
Con mi libido, yo puedo crear.
Con mi corazón, yo puedo amar.
Con mi mente, yo puedo ser.
Y a continuación, inmediatamente después, lo siguiente:
Con mi mente, yo puedo ser.
Con mi corazón, yo puedo amar.
Con mi libido, yo puedo crear.
Con mi cuerpo, yo puedo vivir.
Estas posibilidades me llenaron de un instinto sangriento. Me dirigí a mi cama y caí en ella de bruces. Como nunca apago la radio de mi pieza, me encontré cantando una melodía azulina. Yo cantaba la parte del bajo. Tunn. Ésa era mi parte. Entretanto, me repetía las frases del yo puedo.
Hasta ayer, yo estaba en la reñaca habitando mi mente. Hoy en la mañanita, me levanté pensando que un guerrero recorre el mundo. Bajé por la bajadita y me encontré con el mar que por última vez veré. He visto. Luego, mientras caminaba, me acordé de las tardes interminables, de los juegos de dominó suicida, de las caras de todos y de cómo, entre broma y broma, nos acercábamos a la mejor definición de conciencia: acordarse.
Me acordé de algo que yo quiero hacer y no puedo. Yo quiero ver energía. Por extraño que parezca, la energía a la que yo aspiro no estaba en el mar, ni en el mar y el cielo juntos, ni en el mar y valparaíso y el cielo juntos, sino dentro. Es una cosa difícil de explicar, a lo mejor en la mañanita... Yo quería llegar a ver la entrevista de jodorowsky.
Por primera vez en mi vida soy un peregrino. Otras frases de jodorowsky, y que están anotadas en el papel que cambia, fueron "el océano es inmenso". "Ven a comerte una carbonada! Yo te lavo los calcetines! (esto se lo decía violeta a don jodo)". "Era acontecimiento". Hay otras. Vale la pena que las ponga, si todo desaparecerá(?)
Tengo que llegar hasta la marca con la figurita abstracta, para que lean lo de radiohead. No sé si quiero escribir tanto. Hay un koan que tengo que resolver en sueños. Tengo que tardarme eternidades para poder resolverlo finalmente. Tengo que botar murallas en sueños, como mi viejo. Chocó con todo contra un estante de libros. Yo lo vi. Y no pude contener la risa, es decir, mi cuerpo sufre ataques de risa de cuando en cuando.
Ahora tengo un vaso y mi cepillo de dientes adentro. Al lado, está mi animal predilecto: el elefante. Mi animal de poder. En estas circunstancies, tengo que pensar que estoy en el baño, en la casa de temuco, sin poder llegar al lavamanos porque tengo cinco años. Tengo que pensar en abstracto. Tengo que llenar un cuaderno con todas las posibilidades. Por ejemplo, esta mañana me levanté en la isla de reñaca y tomé mi bicicleta y bajé por la cuesta hasta llegar al mar. Por ejemplo, esta mañana me levanté y en la casa había un lobo marino. Lo esquivé sin despertarlo y salí de la casa inmediatamente al mar. Todo eso hice. Por ejemplo, tomé la micro 1 y me bajé en la plaza. De ahí caminé hasta el terminal de buses y tomé el bus de las 8.
Ver a don jodo fue como una revelación porque me di cuenta de una cosa: todavía está vivo. Nicanor Parra, vivo. Y sin embargo los 3 somos mortales, es decir no somos en absoluto inmortales. Estas ideas bellas desaparecerán, la barca que atraviesa el océano inmenso, hasta "la muerte supersónica" va a morir. Es como demasiado, y sin embargo cuando vi los pájaros aletear en el cielo esta mañana, en el terminal de buses, pensé que las montañas eran sobrias. El universo es sobrio. La muerte es la cosa más sobria. Nada de halagos, sin florituras. Saco una rebanada de energía abstracta. La lleno con agua hirviente que flota en el vacío de la casa.
La pongo debajo de la almohada. Cuando me acuesto, está en mis pies. Cuando cierro los ojos, la tinta verde fosforescente aflora en las paredes. En el sueño, la barca de mi mente es atravesada por olas que vienen del infinito. El infinito me llama a través de estas inmensas olas. Pero de repente, entre todo eso me acuerdo del koan. Ha llegado el momento de resolverlo, de una vez por todas.
Este es el sonido de dos manos (aplausos). Cuál es el sonido de una mano.
jueves, julio 20, 2006
7
Hubo una época de mi vida en que yo tomaba mucho vino. Miraba la carátula de Don Toco en el pupitre del supermercado. Don Coco me decía a mí mismo.
Hubo otra época de mi vida en que fumaba muchos...... Y reptaba por el pasillo tomando notas.
Y todavía otra época de mi vida en que andaba mucho en....... Ustedes saben. Y así quedé.
Desde que leí que hace mal acostarse con copete (Jodorowsky) y que las plantas de poder son sólo para remecer un poco los cimientos, hasta que se destruyen (Juan Matus), decidí no seguir más allá. No por ese camino. De esto van 3 días y contando. Enfoqué todas mis energías en enchular el blog. Ahora que hablo, lo desenchulo lamentablemente. Pero tengo que hablar.
Estas son unas páginas de las notas que yo tomaba reptando (no es broma): estaba sobre mi mesa un ejemplar del Incal. Justamente que yo había estado pugnando por leer esa obra. Ahora estaba ahí, y lo olvidaba. Me enfrascaba en una conversación que sacaba al Incal de mi espectro.
Era un ser inorgánico de nombre DJKÉCHOV, el que me hablaba. Yo no podía sacarlo de mi ámbito. Aunque lo que veía no era más que su silueta, oscurecida a causa de la ventana que estaba más allá y que prometía una tormenta.
De repente me daba la sensación de estar sentado en una banca, frente a un árbol, y mirando las cosas embadurnarse del espíritu inorgánico. Era una banca estratégicamente oculta por aquel árbol. Pero no. Estábamos en la casa de no sé quién, tomándonos unos tragos con el papá de este personajillo y mirando por la ventana. Ahí está la "Gatúbela", decía este viejo. Entonces yo repetía lo de Gatúbela, y con el otro viejo (que era el papá de mi amigo) nos mirábamos y nos daba una risa como de niños. Era un viejo cualquiera, pero yo lo había hecho tan feliz con mi ocurrencia, que creí que mi vejez no iba a ser para nada mala.
Tirado en la banca, me puse a pensar en los amigos que estaban más allá, en el pasto, rolando mota y jugando con ese perro. Me acordé de cuando no tenía nada más que hacer que...mosquitos! Mosquitos formando una nube. De repente se disiparon. Las hojas se suicidaban (otoño), y venían a caer a mi ombligo. A estas alturas yo ya estaba tirado en la banca, como (según creo) ya dije.
Era un ser inorgánico de nombre DJKÉCHOV, el que me hablaba. Yo no podía sacarlo de mi ámbito. Aunque lo que veía no era más que su silueta, oscurecida a causa de la ventana que estaba más allá y que prometía una tormenta.
De repente me daba la sensación de estar sentado en una banca, frente a un árbol, y mirando las cosas embadurnarse del espíritu inorgánico. Era una banca estratégicamente oculta por aquel árbol. Pero no. Estábamos en la casa de no sé quién, tomándonos unos tragos con el papá de este personajillo y mirando por la ventana. Ahí está la "Gatúbela", decía este viejo. Entonces yo repetía lo de Gatúbela, y con el otro viejo (que era el papá de mi amigo) nos mirábamos y nos daba una risa como de niños. Era un viejo cualquiera, pero yo lo había hecho tan feliz con mi ocurrencia, que creí que mi vejez no iba a ser para nada mala.
Tirado en la banca, me puse a pensar en los amigos que estaban más allá, en el pasto, rolando mota y jugando con ese perro. Me acordé de cuando no tenía nada más que hacer que...mosquitos! Mosquitos formando una nube. De repente se disiparon. Las hojas se suicidaban (otoño), y venían a caer a mi ombligo. A estas alturas yo ya estaba tirado en la banca, como (según creo) ya dije.
Bueno, esas son las notas. Se puede ver que estaba loco. Pero de nacimiento. Y ahora, no lo estoy menos. En realidad, toda mi vida he sido la misma fractura, sólo que cada vez van cambiando las frases y los acentos. Se terminaron, quiero decir, se mantienen las caminatas por el centro, y las bicicletadas por dentro y fuera de mi casa, y toda la idea general de simpleza.
Sigo yendo a ese almacén siniestro en la mitad de la calle Irarrázabal ( de una Irarrázabal que va de norte a sur), y allí el viejo me cobra 150 pesos de no sé qué arreglo que hicieron los maestros, y otras cuarenta lucas de la camioneta que está enchulada. Y yo le pregunto: ¿pero la camioneta está enchulada?
Y esos son mis sueños.
Saludos a DJKÉCHOV, que hace tiempo que no lo veo: quédate así, no molestes.
₪
martes, julio 18, 2006
CHÈJOV
Oye Soledad
Dime Manuel
Te puedo hacer una consultad
A ver
Si mereces saber
Dime Manuel
Te puedo hacer una consultad
A ver
Si mereces saber
Es mejor ser perro Manuel Chèjov, que ser Manuel Marín que ladra. Sabiduría del destino no muerde.
No por mucho Amélie Poulain y Juan Gaviota madrugar coinciden en una cosa, amanece. Ninguno escribe los momentos amargos más temprano.
domingo, julio 16, 2006
SUEÑOS
Mañanas heladas. Música. Sueños difusos, sin embargo no confusos. Vuelvo a buscar mis pantalones que dejé en una carretera lejana, mojados y arrugados a causa de mi reciente aventura en el agua, justo va pasando juanito en el auto, me subo atrás, un viaje normal.
Voy a Inglaterra y están los monos que partieron con esto. Tienen una rutina de esperar en la orilla a que vengan las olas del mar y luego corren. Me sumo a ellos. Hay distintas posibilidades. Cerca del muelle las olas son más lentas. En el puesto que ocupa generalmente el segundo mono las olas son veloces y hay que correr más rápido de lo que uno se pueda imaginar. Los monos son falsos, son disfraces.
Una vez la chica me regaló un cranium y yo dejé pasar muchas horas y me fui a la casa sin el cranium. Antes de que se acabe el sol, tengo que llevármelo. Es tan fácil vivir en consecuencia, pero tan difícil. Estoy influenciado por el sonido veloz y rápido del amelie soundtrack. Esta es música de bikla, esta es música de árboles pasando.
A las alturas anoche. En la bikla, el cielo de oriente. Pensamientos rápidos, mientras doblo por callecitas. El ensueño es aprender a querer mucho todo lo que es tuyo. Todas tus ilusiones. Incluido el mundo. Incluido ese trozo de cielo azul oscuro, más allá del cual no hay esta vida. Armonizo con mis amigos al estar de vuelta en mi casa. Me dedico a volar bajo.
Sueños ingenuos. Estoy en el piso de la cocina, entran los chicos y chicas pánico. Manu te presento a lea. Ya la conozco, en serio. La conocí hace un par de sueños, esta misma mañana. Vamos a la pieza y jugamos a las cartas. Vemos tele con los chicos pánico y lea. Lea me oculta los ojos.
Voy a Inglaterra y están los monos que partieron con esto. Tienen una rutina de esperar en la orilla a que vengan las olas del mar y luego corren. Me sumo a ellos. Hay distintas posibilidades. Cerca del muelle las olas son más lentas. En el puesto que ocupa generalmente el segundo mono las olas son veloces y hay que correr más rápido de lo que uno se pueda imaginar. Los monos son falsos, son disfraces.
Una vez la chica me regaló un cranium y yo dejé pasar muchas horas y me fui a la casa sin el cranium. Antes de que se acabe el sol, tengo que llevármelo. Es tan fácil vivir en consecuencia, pero tan difícil. Estoy influenciado por el sonido veloz y rápido del amelie soundtrack. Esta es música de bikla, esta es música de árboles pasando.
A las alturas anoche. En la bikla, el cielo de oriente. Pensamientos rápidos, mientras doblo por callecitas. El ensueño es aprender a querer mucho todo lo que es tuyo. Todas tus ilusiones. Incluido el mundo. Incluido ese trozo de cielo azul oscuro, más allá del cual no hay esta vida. Armonizo con mis amigos al estar de vuelta en mi casa. Me dedico a volar bajo.
Sueños ingenuos. Estoy en el piso de la cocina, entran los chicos y chicas pánico. Manu te presento a lea. Ya la conozco, en serio. La conocí hace un par de sueños, esta misma mañana. Vamos a la pieza y jugamos a las cartas. Vemos tele con los chicos pánico y lea. Lea me oculta los ojos.
viernes, julio 14, 2006
TRISTEÇA
Lo de las posiciones gemelas no era tanda, cabros. Tengo un mundo guardado en mi intento, es el patio de la casa donde vivía en temuco, tengo una planta con hojas grandes, una hora como de atardecer, una luna en el cielo directamente encimita de mi cabeza, y un cielo medio azulino y ganas de mixionar en la tierra. Lo de las posiciones gemelas no era tanda.
Al despertar en el interior del sueño, lo que hago es acostarme de nuevo donde me pillé, lo que hago es angustiarme profundamente ante el hecho de que esta vida no sea más que un puto sueño, y entonces refugiarme en los brazos del sueño, otra vez, por segunda vez, y hundo mi cabeza en el silloncito que tengo justo delante o esa cama tridimensional que no sé de dónde la saqué pero es grande y espaciosa y tiene monos y me quedo dormido de nuevo o más bien como que trasciendo sin dificultades al ensueño. Me paro y estoy en un mundo de intento, bueno, todos los mundos son de intento.
Ayer andaba osado y me puse a gritar, primero tímidamente, con mi dedito meñique apuntando las cosas y gritaba quiero ver energíaa, y me salía como una voz que raspaba mi garganta, hasta que después más valiente me lanzaba unos medios gritos, intentoooooo, y como que mi grito se pasaba al terreno de lo inmaterial y me resonaban unos ecos tipo pato yáñez cuando daba los réclames del mundial, cuando le ponían audio como de estadio como al final, así me sonaba a mí la cosa. Quiero ver energíaaa y mi voz era como con un megáfono en otra parte, lejos, que llegaba hasta acá, y ni pensaba haber energía en mis ensueños o tal vez sí había pero no eran como átomos refulgentes de luz conciente de sí misma, sino como figuras geométricas, como lego o sea yo no soy tan abstracto, soy abstracto geométrico y no abstracto espiritual, veía las cosas como transformarse en figuras elementales, cubos, óvalos, a la marlén olivarí que estaba por ahí la veía como embalsamarse, pero no sé de dónde saqué la idea de ver a la marlén olivarí.
Lo mejor de todo fue cuando estaba en un doble mundo, o sea un mundo dentro de otro mundo de ensueño, con la percepción súper firme, y llegué a la calle grande porque venía de vuelta de la caminata por el centro y en la calle grande, me di cuenta que tenía que doblar y doblé un poco tarde y en el callejón aparecieron los miles de dealers de droga, eran infinitos giles que me hablaban, seres inorgánicos por supuesto, que me ofrecían cuestiones y me salían al camino, y eran miles sólo hasta que yo decía que no a todo y eran 3 o cuatro, y se quedaban calladitos y yo pasaba entre los patos malos con el supremo poder, con la indiferencia plástica, y después llegaba a unos jardines buenos. Lo mismo tuve que hacer con mis amigos, me seguían por la playa mientras yo me enfilaba hacia una cuesta para caminar solo, y me acompañaban y me decían que, en el fondo que estuviera con ellos, que eran mis amigos y yo los rechazaba con mucha rabia que me quedaba en la boca cuando ellos por fin se iban después de que yo le decía al mono "me chupa la pija tú y tus plantas". Es triste esta vida.
Al despertar en el interior del sueño, lo que hago es acostarme de nuevo donde me pillé, lo que hago es angustiarme profundamente ante el hecho de que esta vida no sea más que un puto sueño, y entonces refugiarme en los brazos del sueño, otra vez, por segunda vez, y hundo mi cabeza en el silloncito que tengo justo delante o esa cama tridimensional que no sé de dónde la saqué pero es grande y espaciosa y tiene monos y me quedo dormido de nuevo o más bien como que trasciendo sin dificultades al ensueño. Me paro y estoy en un mundo de intento, bueno, todos los mundos son de intento.
Ayer andaba osado y me puse a gritar, primero tímidamente, con mi dedito meñique apuntando las cosas y gritaba quiero ver energíaa, y me salía como una voz que raspaba mi garganta, hasta que después más valiente me lanzaba unos medios gritos, intentoooooo, y como que mi grito se pasaba al terreno de lo inmaterial y me resonaban unos ecos tipo pato yáñez cuando daba los réclames del mundial, cuando le ponían audio como de estadio como al final, así me sonaba a mí la cosa. Quiero ver energíaaa y mi voz era como con un megáfono en otra parte, lejos, que llegaba hasta acá, y ni pensaba haber energía en mis ensueños o tal vez sí había pero no eran como átomos refulgentes de luz conciente de sí misma, sino como figuras geométricas, como lego o sea yo no soy tan abstracto, soy abstracto geométrico y no abstracto espiritual, veía las cosas como transformarse en figuras elementales, cubos, óvalos, a la marlén olivarí que estaba por ahí la veía como embalsamarse, pero no sé de dónde saqué la idea de ver a la marlén olivarí.
Lo mejor de todo fue cuando estaba en un doble mundo, o sea un mundo dentro de otro mundo de ensueño, con la percepción súper firme, y llegué a la calle grande porque venía de vuelta de la caminata por el centro y en la calle grande, me di cuenta que tenía que doblar y doblé un poco tarde y en el callejón aparecieron los miles de dealers de droga, eran infinitos giles que me hablaban, seres inorgánicos por supuesto, que me ofrecían cuestiones y me salían al camino, y eran miles sólo hasta que yo decía que no a todo y eran 3 o cuatro, y se quedaban calladitos y yo pasaba entre los patos malos con el supremo poder, con la indiferencia plástica, y después llegaba a unos jardines buenos. Lo mismo tuve que hacer con mis amigos, me seguían por la playa mientras yo me enfilaba hacia una cuesta para caminar solo, y me acompañaban y me decían que, en el fondo que estuviera con ellos, que eran mis amigos y yo los rechazaba con mucha rabia que me quedaba en la boca cuando ellos por fin se iban después de que yo le decía al mono "me chupa la pija tú y tus plantas". Es triste esta vida.
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