viernes, diciembre 18, 2009

GRAN ENTRADA GRAN

Justo llegue a los estados unidos el dia del carrete mas biblico. Ibamos por una calle hollywoodense disfrazados con todos los amigos gringos de mi cunhada rumbo a una calle de puros bares, en el camino pasamos por una estatua famosa y habia que subirse a sacarse fotos. En plena sesion fotografica la estatua se comienza a mover y a tragarse a los fotografiados que tan alegremente posaban. Desaparecian en el muro como si se tratara de una puerta giratoria invisible, los demas comentaban la belleza de los relieves de la estatua y se abandonaban en su contemplacion. Incluido yo, que estaba como con un hilo de baba colgando de la boca y contemplando los disenhos de ese monumento hasta que me despertaron porque habia que seguir recorriendo. Hasta entonces ninguna de mis tallas habia funcionado y todas eran tomadas en serio y retrucadas con argumentos llenos de sentido comun. Me extranhaba que hasta mi propia cunhada, que antes, en Chile, fuese una de las fanes mas populares de mi humor, dijera que no rotundamente cuando yo proponia alguna idiotez para hacer y que la imagen de nosotros haciendola causara risas.
Definitivamente no la estaba llevando en los estados unidos cuando una de las ninhas de la comitiva, que yo habia conocido alla en Chile, se separo de su grupo para meterme conversa mientras seguiamos caminando por unos parques plagados de arcos de triunfo y fontanas para sacarse fotos. Al principio solo nos dijimos tallas fomes como para celebrar el humor del otro, cuando todavia no estas cansado de los comentarios de una persona y los escuchas por primera vez y los entiendes. Se trataba de comentar mi reciente llegada con argumentos ironicos y recalcar algunas costumbres gringas que podian estarme pareciendo divertidas. Tambien mencionar algunos detalles de mi vestimenta poco comunes (que querian si andaba con disfraz.) Le pregunte si estaba segura que estabamos en los estados unidos y no en japon o la luna.
No recuerdo que me dijo y seguimos caminando, para entonces uno de los valientes del gran grupo gringo de amigos de mi cunhada se atrevio a hablarme y a hacerme reir en espanhol, obvio que le hice caso y me transforme en victima de una talla a proposito de mi ropa (de nuevo mi disfraz) que maravillo a todos por un instante y que en seguida todos olvidaron para seguir caminando. Despues de eso la conversacion con la gringa paso a otro nivel.
Fue por iniciativa de ella, como si el hecho de haber aceptado la talla gringa me pusiera algunos centimetros mas cerca de ellos.
Definitivamente ella estaba tratando de que nos convirtieramos en amigos del alma cuando me contaba sus impresiones sobre las cosas mas evidentes y simples. En eso se va y se acerca mi hermano como para decirme que no me preocupara y que ya pronto me iba a lograr integrar.
Siempre me pasa que otra gente se preocupa mas de mi que yo mismo.
Mi hermano, ya hace algunos anhos en el pais del tio sam, habia logrado desenvolverse con soltura dentro de los gringos pero sin volverse uno de ellos, y al acercarse a mi su consigna era que estos gringos en realidad no salvaban a nadie. Mi pobre hermano no sabia a esa altura la cagadita que me estaba a punto de mandar, en fin.
Me acuerdo que cuando llegamos a esa casa estaba la cerca blanca y la entrada y cientos de detalles mas dispuestos como para igualarse a las casas de las peliculas que uno ve siempre en la tele o en el cable. Pase y senti que ese mundo onirico era la realidad cotidiana para todos los del grupo, y para mi un mundo de suenhos. No queria sentirme superado por ese hecho y cuando llegamos a la puerta-puerta me demore en sacarme todos los mantos y capas de ropa que habia que ponerse para atravesar el invierno en new york. Los demas entraron y yo me vi solo entrando segundos despues a una casa totalmente a oscuras. Del segundo piso comenzaron a bajar los papas de alguien y yo tendria que explicar mi situacion. No entendia donde se podian haber ido todos y creia que podian estar en la cocina. Una luz se encendio y vi la silueta del hombre flaco y con una gorra de pijama arriba de las escaleras. No me interrogo verbalmente, se limito a observarme. Me daba la oportunidad de iniciar el dialogo de la manera que mejor me pareciera.
No dije nada. Daba la impresion, por su accionar, que aquel sujeto me conocia. Yo no sabia donde estabamos y solo podia presentarme como el hermano de mono y cunhado de Lea. Ahi deberia agregar el apellido newfarmer para probar por ese lado y luego jugar a ser el extranjero simpatico que no conoce y se pierde en una casa a oscuras buscando a sus amigos. Por suerte el viejo no llevaba escopeta.
De otra puerta salio mi hermano con un vaso lleno de jugo de naranja, tambien en pijama. Me condujo al salon y me sento en uno de esos sillones bien amplios. El viejo arriba de la escalera paso a segundo plano y no supe mas de el. Mono me empezo a interrogar. Habian llamado a la policia. Yo llevaba horas desaparecido.
Le pregunte como se habia puesto el pijama tan rapido, yo todavia no entendia que pudiera haber pasado tiempo entre lo que para mi era estar afuera de una casa y entrar. Del segundo piso bajaban la mama de Lea y la propia Lea y se llevaba una mano al pecho al observarme desde el corredor. Les dije buenas noches o alguna otra formula de cortesia en ingles, que me acordaba del colegio. No hablaban directamente conmigo sino con el mono, interrogandole sobre mi como si yo no estuviera presente. Lograba entender en ingles preguntas como donde estaba, cuando llego, y otras mas que, aparentemente, no tenia sentido formularme a mi que era el aludido.
Finalmente se calmo la cosa y el mono me dijo que me llevaria al segundo piso y me trataria de acostar, que por favor no me desapareciera en el camino. Se me trataba como si yo tuviera un poder para desvanecerme de la realidad cuando yo quisiera, siendo que aquello era un set de television y una farsa bien montada para hacerme dudar de la continuidad de los sucesos del planeta tierra.